Muchos extremismos veo yo. Mi abuelo me dijo una vez que nuestra generación no repara, tira. Y cada vez veo esa frase en más puntos de mi vida.
Todos pasamos por malas rachas, esta en nosotros como las afrontemos. Yo la pasé con mi marido hace dos años, hacia poco que éramos padres y el estrés, la rutina nueva a la que habituarse y el cansancio continuo casi nos lleva al divorcio. Nos sentamos a hablar una noche, eran las 9 y nos fuimos a dormir a las 6. Sabíamos que habíamos perdido la chispa y la magia, quizas el amor… pero decidimos que queríamos intentarlo, que saliera bien y si no podíamos lograrlo, tan amigos.
Empezamos a dedicarnos más tiempo, hacer cosas para salir de la rutina (No hace falta mucho, nosotros decidimos que cada domingo iríamos a conocer un sitio nuevo de dónde vivimos, así que aveces terminamos en la playa, otras en la montaña y otras tomando el café en algun bar perdido). Hablamos mucho, las cosas que nos molestan y las que nos gustan. Poco a poco fuimos recuperando y hoy por hoy estamos mejor que nunca. Sí los dos tienen ganas de que funcione, lo hará. Sí uno de los dos no quiere, no hay nada que el otro pueda hacer. Y para saber cuál es el camino a seguir, diálogo. Mucho ánimo!