Hola, Welovers.
Vengo a desahogarme un poco, porque poca cosa más puedo hacer.
Llevo 20 años con mi marido, 15 de los cuales de novios. Llevamos viviendo juntos 10 años. Él tiene 50 años y yo 40; siempre hemos tenido muy buena sintonía y el mismo sentido del humor.
Mi marido siempre ha sido una persona con carácter, pero siempre ha tratado muy bien a todo el mundo y es muy respetuoso y afectuoso conmigo. Es de esas personas que tiene una mirada noble, que sólo con cómo me mira, sé (o sabía) que nunca me haría daño.
En estos años hemos tenido nuestras diferencias y discusiones, pero desde hace un año, cuando me pongo seria y tajante en esas discusiones, muchas veces él decide reírse de mí haciendo ruidos desagradables para ridiculizar mi tono de voz y así terminar la discusión.
Al principio me lo tomaba como una chiquillada, e incluso medio en broma, porque sí que es cierto que, cuando me pongo seria, tengo un tono de voz más seco. Pero yo nunca me he reído de él, y menos cuando discutimos, y hoy ha sido la gota que colma el vaso.
Cuando se lo he dicho, su primera reacción ha sido negar que él haga eso. Y luego, cuando le he insistido, me ha empezado a tratar de loca y de ofenderme por nada. Que si él no hace esas cosas y menos a mí, que si lo ha hecho, no lo ha hecho conscientemente, que me ofendo por nada, que él siempre ha tenido el mismo sentido del humor, que trata a todo el mundo por igual (gracias, por la parte que me toca), que a ver si ahora va a tener que estar igual de amargado en casa como en el trabajo sin poder hacer bromas…
Le he dicho que no se trata de eso, sino de que a mí no me gusta que me trate así (hace tiempo que ya se lo he dicho), y que a mí no se me ocurriría reirme nunca de él. Que una broma es cuando todos se ríen, no cuando uno se ríe de otro. ¿Su reacción? Que si yo hiciera eso, le daría totalmente igual y no se enfadaría.
Eso lo dice siempre la gente que nunca han probado de su medicina… pero estoy segura de que, si yo le hiciera lo mismo, le daría absolutamente igual.
Además, tiene el rostro de decirme que él siempre ha sido así y que si hasta ahora no me he dado cuenta de su reacción, es que le conozco bien poco… os aseguro que, si al principio de conocernos, me hubiera tratado así, nunca habría llegado a salir con un tío tan desagradable!
Supongo que, a medida que nos hacemos mayores, afloran más nuestros defectos y tenemos menos paciencia con los demás…
Pero no es justo que tenga estas reacciones, y que además, la ofendida y la loca sea yo, y él luego vaya de digno.
