Mi mejor amigo me ha llamado esta mañana para decirme que le ayude a elegir un anillo para su novia porque le va a proponer el matrimonio. He tenido que hacer un esfuerzo enorme para darle la enhorabuena, porque mi mundo se ha venido abajo.
Desde que empezó a salir con ella hace dos años, he intentado por activa y por pasiva que me caiga bien, pero es que es una chica muy pedante que nos mira a todos por encima del hombro y la verdad es que no hay forma de congeniar con ella ni tema del que hablar.
El resto del grupo más o menos opina igual que yo, pero todos creíamos que tarde o temprano la relación se acabaría porque no pegan ni con cola, pero por lo visto no ha sido así.
Me va a costar asumir que esto es para siempre, porque ya de por sí, en los dos últimos años nos hemos distanciado un poco y hemos tenido menos momentos de complicidad en los que nos contábamos las cosas. Él sabe que a mí no me acaba de caer bien, lo intuye por algún comentario que hice alguna vez, pero que he ido dejando a un lado a medida que veía que la relación avanzaba.
Ahora me va a tocar esforzarme aún más para que de verdad pueda alegrarme por él y ojalá yo esté equivocada, porque sigo sin ver esta relación tan extraña. El hecho de que me haya pedido ayuda implica que sigue contando conmigo y me tengo que agarrar a eso.
Mi madre tiene claro que si él tiene que elegir la elegirá ella por mucho cariño que me tenga y muchos años que hagan que seamos muy amigos, así que me tocará poner una sonrisa y conseguir que no se dañe nuestra amistad. ¿Alguna idea de cómo hacerlo?
