La vida con kilos de más no siempre es fácil. En el instituto además de ser la gorda era la empollona que sacaba buenas notas, que llevaba gafas y que no tenía miedo de contestar al profesor con la respuesta correcta.
Evidentemente la seguridad que trataba de vender era la que no tenía por dentro. Cada comentario me afectaba en el alma y que me dejaran fuera de mil planes me destrozaba. Por suerte al llegar el bachillerato todo se volvió más fácil y empecé a encontrar gente que me valoraba por lo que era y no tanto por la talla de ropa que usaba.
En la universidad pensé que todo seguiría bien. Además empecé a arreglarme más, a utilizar lentillas, a teñirme el pelo y la verdad, gané mucha confianza. Tanta que hasta empecé a tener éxito con los chicos.
Después de algunos fracasos y muchas aventuras, conocí a un chico en la biblioteca de la universidad. Conectamos rápido y sin darme cuenta, nos convertimos en novios formales. Compartimos muchas aficiones, además de estudiar la carrera, a los dos nos gustaba escribir, ver películas en versión original, pasear… Todo va bien.
Hasta la semana pasada, que me dijo que teníamos que hablar. Primero pensé que querría romper conmigo. Pero al vernos me dio un beso como siempre y me descuadró.
Fuimos a un bar y me miró muy serio. Le pregunté asustada que qué pasaba. Me dijo que había dudado mucho si decírmelo o no pero que le importaba mucho y que estaba convencido de que era lo mejor para mí. Me dijo que necesitaba adelgazar, primero dijo que no por él, que era por mi salud, que es más fácil ahora que soy joven que más adelante, que buscara un médico y que él me podía ayudar para hacer más deporte.
Siguió hablando del tema, dando vueltas y rodeos y al final se le escapó que también le gustaría más si estuviera más delgada.
Le escuché despacio, con calma, intentando no alterarme. No dudo de sus buenas intenciones pero han sido muchos años luchando por quererme para que ahora llegue él a decirme lo que tengo que hacer.
Mi salud ahora mismo está perfecta, ya hago ejercicio y como sano. No tengo cuerpo de modelo pero tampoco lo necesito. Y si algún día quiero adelgazar o no será por mí, no por un tipo que piensa que tiene todas las soluciones.
Le dije que agradecía mucho su preocupación y que no se lo tomara a mal pero que necesitaba a mi lado a alguien que le gustara yo tal como soy. No sé qué pensáis.
