No sabría por dónde empezar.
Nos conocimos de forma extraña, por internet. Nada de páginas de ligue. Un foro, un grupo de debate/miscelánea. Pasamos de llevarnos mal a ser almas gemelas. A sentir que éramos uno, que nuestra conexión traspasaba cualquier pantalla, distancia y vida corpórea (perdón por la exageración, pero no exagero). Fue complicado, había otras personas. Pasaron años hasta poder encontrarnos. No siempre estuvimos juntos. Pero, finalmente, aquí estamos. En cuerpo y alma.
Él miente. Miente mucho y sobre muchas cosas. No sólo a mí. A sus amigos, a su familia, a conocidos, a desconocidos. A veces miente por vergüenza, otras, por «no hacer daño», otras veces por «hacer sentir bien a alguien». Otras tantas por salvar el culo. Y muchas otras, por amor al arte, sin motivo, sin razón; mentiras absurdas que no llevan a ninguna parte. Invenciones.
Él también bebe. No se pilla borracheras monumentales, no. Pero bebe a diario. Es adicto. También toma benzodiacepinas (un par por el día, algunas más antes de dormir). Sufre ansiedad y ha sufrido depresiones severas (toma antidepresivos).
Desde que empezamos a convivir juntos (hace más de año y medio), han sido varias las veces que ha «tonteado» románticamente con diferentes personas de su pasado (exes, amigxs, etc.). La primera vez que me enteré, se me cayó el mundo encima. Sentí que todo había sido una mentira. Que no existíamos, juntos. Le dije que se fuera (vivíamos en mi casa) y así lo hizo. Estuvo unos días en casa de sus padres (otra ciudad). Durante este periodo, pude enterarme de otras tantas mentiras y traiciones (pasadas y sobre la marcha). Volvió y decidí perdonar y empezar de nuevo.

Todo parecía ir a mejor, el sueño volvía a ser real… Hasta que volvió a suceder. Varias veces. Voy a hacer un resumen de esas veces, de qué hacía/decía:
-Mensajes romántico-sexuales con un amigx virtual.
-Mensajes de amor a su primera ex (pocos, pero intensos).
-Mensajes de tonteo romántico con exes virtuales, amigas o chicas que le gustaban.
-Contar a varias personas cosas mías/personales que me prometió no contar a nadie.
-Ver porno a diario y a escondidas, sabiendo que me molesta y me duele (y negar que lo ve). (Antes de que se diga que el porno es normal, que todos lo ven, que probemos a verlo juntos o que igual no le doy lo suficiente… Ver porno de manera ocasional cuando tu pareja está lejos o no quiere hacerlo, lo veo «aceptable». Ver porno de manera obsesiva, incluso sin terminar en paja, a diario, cuando convives con tu pareja, la cual es receptiva, activa y, poniéndonos estúpidos, atractiva, resulta, a mí parecer, repulsivo, enfermizo y frustrante.)
-Tener una lista de actrices porno favoritas.
-Mentir sobre la cantidad de cervezas y/o tranquilizantes que ha tomado o piensa tomar en un día.
-Mentir y sacar una mentira de otra hasta no ver las pruebas frente a sí.
-Una vez descubierta la mentira, si la llega a reconocer, no pide perdón (o lo hace mucho después). Su reacción es ponerse a la defensiva, darle la vuelta a la tortilla y tacharme a mí de paranoica y desconfiada. También victimizarse, decir que le hago esto (destapar una mentira) porque le odio, no le quiero, no confío nada en él…
Podría seguir y seguir, pero estoy cansada. Derrotada; no puedo más. He perdido la cuenta de las veces que he perdonado y tratado de volver a confiar. He vuelto a confiar, de hecho. Varias veces. Y las ha destruido todas. Una tras otra. Me siento demasiado rota. Irreparable. Insuficiente. Inexistente. Creo que he muerto, de alguna manera. No me reconozco, si bien nunca me he autodefinido como un ser estático. No puedo ver nada en mí ya. Quiero creer. Quiero creerle. No puedo. No sé ni qué preguntar. Supongo que vais a juzgarme. O a él. A opinar. Y está bien. Para eso he venido, creo. Pero siento que no es justo, que no hay suficiente información aquí. No hay nada. Lo siento. No puedo.