Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Mi novio tiene 26 años y yo 21. Llevamos casi 2 años de relación. Hace un mes, más o menos, me fui a vivir con él a un piso compartido para hacernos pareja de hecho y ayudarle con el tema de los papeles, ya que es de otro país.
Cuando él vivía solo, ya veía que era muy desordenado y dejado para todo. Y sinceramente, no le han renovado la residencia porque no ha querido. Tenía visa de estudiante y, en los dos años que estuvo matriculado en un instituto, no dio un palo al agua. Ahora está trabajando en negro.
Ya le advertí que, si vivíamos juntos, no iba a aguantar su desorden ni mucho menos a recogerle su mierda. Como no estoy trabajando, cocino todos los días, pongo lavadoras, intento tener la habitación más o menos ordenada… en fin, lo normal. En cambio, él, cuando no está trabajando, se pasa el día en la cama durmiendo o con el móvil. Y de ahí no sale. Es literalmente: cama, trabajar, cama, trabajar. Y los días que libra, lo mismo, en la cama.
Me fastidia bastante, porque yo me estoy levantando temprano todos los días para hacer nuestras tareas de casa, incluso para hacer trámites. Y él, con la excusa de que está cansado (es rider de Glovo), no es capaz ni de hacer la cama.
He intentado hablar con él, explicarle que yo estoy haciendo todo, madrugando cada día, yendo hasta el quinto pino para hacer gestiones, y que como mínimo podría colaborar un poco. Pero se pone a la defensiva. Y la verdad, ya no sé qué más hacer. Porque yo me he peleado con mi madre para venir a vivir con él e intentar ayudarle, pero si él, que es el interesado, no mueve el culo… pues menos lo voy a mover yo.
