Yo siempre he ido muy arreglada y maquillada por razones de trabajo. Hace dos meses que me he quedado sin empleo y desde entonces casi que me la paso en chándal y con una coleta.
Si voy a salir a comer o algo por ese estilo si me arrgelo, pero para el día a día no me apetece.
Pues tengo que estar aguantando a mi novio y ya no solo a él, si no también a su madre «animándome» a que me arregle un poco, que si tengo mala cara, que con lo mona que iba siempre, incluso que qué dirán las madres del cole cuando deje a la niña allí.

A mi novio ya le he dejado claro que si no me apetece no lo voy hacer y me ha soltado qué antes le gustaba más físicamente…
Me está afectando esta situación ¿No pueden entender que he pasado años maquillándome y con tacones casi a diario y ahora me apetece estar cómoda y no complicarme?
Con su madre lo doy por perdido, ella nunca ha entrado en razón, pero de él me duele más, la verdad.