Hola, chic@s.
Escribo más que nada para desahogarme ya que escribir siempre me ha servido para apaciguar mis demonios.
Tengo casi 30 años y he sido “gorda” toda mi vida.
¿Por qué lo pongo entre comillas? Porque cuando era pequeña, no era cierto que lo estuviera. Siempre fui grande, mido casi 1,80 y evidentemente el peso fue en proporción. Pero ya sabéis, los 2000 y su idea de que la perfección era la delgadez extrema. Al final sí que terminé desarollando un TCA, en parte por los comentarios y las dietas que me impuso mi familia desde mis tiernos 6 años.
Ahora sí que estoy gorda. Y mucho. Lucho a diario y con terapia por aumentar mi autoestima (casi 7 años en depresión y luego obsesión con el coronavirus destrozan a cualquiera) estoy consiguiéndolo. Incluso me compré un bikini en Shein para ir a la playa por primera vez desde que era adolescente pero de vez en cuando, pasan cosas… como el miércoles pasado.
Ola de calor, 13:00, un sol abrasante y yo que salía de Ikea llevaba una camiseta fina de tirantes.
Iba con mi padre al negocio familiar y en cuanto me bajé del coche, me lanzó una de esas miradas que te escanean hasta el alma y me dice: “Ponte la chaqueta, que ahí hay aire acondicionado”
Me quedé petrificada. No supe reaccionar y me la puse. Cabe destacar que la chaqueta es como de chandal de borreguito. Estaba con la guardia tan baja y me quedé tan en shock que me la puse sin rechistar.

Mi padre tiene una gordofobia muyyyy interiorizada, demasiado. Y con respecto a mí, pues más aunque él también es gordo.
Aquí van algunas de sus frases célebres para que os hagáis una idea: “¿Ves a ese señor con esa barriga tan enorme, (Yo tenía 8 años) pues si sigues así vas a acabar como él)”. “¿Ves cuánto pesan los luchadores de sumo, no? No suelen vivir más allá de los 50 años”. “Yo te pago la operación, no quiero que te pierdas la juventud” y así durante toda mi vida.
Se me hace muy pero que muy difícil avanzar, no gurdar rencor.
No tengo que asarme de calor porque consideres que tus amigos y empleados van a asquearse de mis pieles colgantes.
Lograré plantar cara. Lo prometo. Pero de momento aquí queda mi historia por si alguien siente que es el únic@ al que le pasa con su familia más directa. Y mi desahogo.
Muchísimas gracias por leerme.