Suena a chiste malo o a película casposa. Pero es verdad. Yo siempre había dicho que, si me engañaban, preferiría que lo hicieran con un hombre, porque así sabía que “no podía competir”. ¡Menuda gilipollez!
Mi novio y yo somos esa típica pareja que salen juntos del instituto y siguen toda la vida. O bueno, parte de la vida.
Es verdad que mi novio en el instituto era el típico chico con el lado femenino muy desarrollado y yo me enamoré de él poco a poco. No fue nada loco: el roce hizo el cariño y acabamos saliendo juntos.
Siempre nos hemos querido mucho, pero deseado poco. Fue mi primera vez y no fue buena, pero sí bonita. El sexo ha sido secundario y las hormonas nunca nos pesaron. Cuando nos fuimos a vivir juntos era algo esporádico, cariñoso, bonito, pero ni habitual ni necesitado por ninguna de las dos partes.
Hace un par de meses me confesó que me había sido infiel. No podía ocultármelo porque me quería y necesitaba decírmelo. Primer golpe.
Estábamos bien en nuestro día a día, nos cuidábamos, hacíamos cosas juntos… Queríamos empezar a intentar tener un hijo…
La infidelidad fue con un hombre. K.O.
¿Con un hombre? Según él siempre había tenido la duda de si era o no homosexual (duda que nunca había compartido, aunque los comentarios siempre habían estado ahí) y para él fue una prueba. ¡Joder! Ponerle los cuernos a tu pareja desde hace 10 años para hacer una prueba es, cuanto menos, egoísta. Podíamos haberlo hablado antes. No sé, llamadme loca.
Me juró y me perjuró que me quería, que había sido cosa de una noche y que jamás iba a repetirse. Que no le gustó en absoluto… Y yo ahí tuve que hacer la pregunta: “¿Pero te dieron o diste?”. No contestó y sé que el comentario estaba fuera de lugar.
Yo no puedo seguir con él y no porque estuviera con un hombre. Eso es lo de menos. Me fue infiel para probarse a sí mismo algo sin medir las consecuencias y sin pensar más allá de en sus propios “miedos”, “gustos” o lo que sea.
Mi gran duda es cómo se afronta una relación tras esto, en caso de que viese la luz al final del túnel. No creo que sea capaz de perdonarlo y es ahí donde, para mí, está el problema: no pasar página me va a llevar al mismo lugar: a una ruptura más tarde cargada de reproches.
Le quiero y le voy a querer toda la vida porque he crecido con él, literal y metafóricamente. Y es por eso por lo que he intentado plantearme el futuro a su lado, pero no lo veo. Ya no es sólo la infidelidad, es también el hecho de sus dudas con respecto a su propia sexualidad: si siempre han estado ahí, ¿dónde queda nuestra relación? ¿Es ese su deseo o es el nivel al que le “somete” una mujer con la que empezó hace años y a la que tiene cariño, pero de la que no está enamorado?
Todavía no sé qué hacer. Le he pedido un tiempo, distancia y calma para poder tomar una decisión. Y en esas estoy. Cualquier ayuda es poca…
