Hace unos meses conocí a un hombre fantástico. Tenemos gustos parecidos y nos llevamos genial. Todo es estupendo excepto por una cosa: no quiere ir al dentista. Para mí es un punto muy importante hacer lo posible por mantener una boca sana. Por desgracia, él necesita ir ya que tiene algunos problemas serios pero no quiere por pánico.
Cuando empezamos a salir ya sabía su problema. Le he ofrecido mi ayuda para gestionarlo, acompañarle, lo que sea que necesite pero sólo veo que pasa el tiempo y no avanza nada.

Me está empezando a pesar bastante este tema porque no le veo solución. Quise ver qué tal iba la relación y ver si con apoyo conseguía tener un poco menos de miedo pero veo que me equivoqué y que solo estamos haciéndonos daño. Hablar con él no lleva a nada. La única salida que me queda es dejarlo.