No sé ni por dónde empezar, pero necesito soltar esto porque me está quemando por dentro. Tengo 28 años, llevo casi dos años con mi pareja y, en general, todo bien… hasta que no. Hasta que me di cuenta de algo que ahora no puedo dejar de ver.
Mi pareja sigue en Instagram a varias influencers. Hasta ahí, vale. No soy ninguna santa ni voy de “yo no miro a nadie”. Entiendo que a todo el mundo le salen personas atractivas en redes, que el algoritmo existe y bla, bla, bla. El problema no es que siga a influencers. El problema es que TODAS se parecen sospechosamente a su ex.
Mismo tipo de cara. Mismo rollo. Mismo pelo. Misma estética. Incluso mismas poses, misma forma de vestir, misma vibra de “chica natural pero sexy sin esfuerzo”. Y no, no es paranoia mía. He visto fotos de su ex. He hablado con amigos en común. No es coincidencia. Es un patrón clarísimo.
Me estuvo dando vueltas mucho tiempo en la cabeza y entonces lo hablamos, pero solo sirvió para cabrearme más. Porque cuando se lo comenté, en plan tranquila al principio, me dijo que estaba exagerando, que cómo iba a seguirlas “por parecerse a su ex”, que eso era una locura. Que solo las sigue porque “suben contenido interesante”. ¿Interesante el qué? ¿Selfies en bikini? ¿Stories mirándose al espejo? Venga ya.
Lo que más me jode no es solo que las siga. Es que interactúa. Likes, fueguitos, comentarios con fuegos. Y luego a mí me dice que él no es muy expresivo por redes, que no le gusta exponerse. Claro, conmigo no, pero con desconocidas que casualmente son clones de su ex, sí.
Me hace sentir comparada todo el rato. Como si yo estuviera compitiendo con una versión idealizada de alguien que ya estuvo en su vida. Y antes de que alguien diga “eso es inseguridad tuya”. Sí, obviamente me genera inseguridad. ¿Y? ¿Desde cuándo eso no hace que sea justo lo que siento? Las inseguridades no salen de la nada.
Yo no me parezco a su ex. Nada. Ni físicamente ni en estilo ni en personalidad. Y empiezo a preguntarme si realmente le gusto yo o si soy una especie de parche emocional mientras sigue enganchado a un mismo tipo de mujer que ya perdió y que es el que realmente le gusta.
Lo hablé más de una vez con él. Le dije claramente que me hacía daño, que me hacía sentir mal, que me hacía dudar. ¿Su respuesta? Que no iba a dejar de seguir a nadie porque yo se lo pidiera. Que eso sería tóxico le pregunte a quien le pregunte. Que tengo que confiar más.
Perdona, pero ¿poner un límite es ser tóxica? ¿Decir “esto me duele” es controlar? Porque a mí me parece más tóxico hacerte la víctima mientras sigues haciendo exactamente lo mismo que sabes que a tu pareja le afecta.
Y ojo, no le he pedido que borre Instagram ni que viva en una cueva. Le he pedido que sea consciente. Que se pregunte por qué sigue justo a ese tipo de chicas. Que se pregunte cómo me hace sentir. Pero parece que su libertad digital pesa más que mi tranquilidad.
Ahora estoy en ese punto horrible en el que cada vez que veo su móvil, cada vez que abre Instagram, siento un nudo en el estómago. Y no quiero vivir así. No quiero ser la novia celosa que está revisando likes, pero tampoco quiero hacerme la tonta.
Así que pregunto, porque de verdad quiero saber qué piensan otras personas:
¿Es normal esto? ¿De verdad estoy exagerando? ¿O es una falta de respeto bastante clara?
Porque desde donde yo lo veo, seguir a influencers que se parecen a tu ex no es inocente. Es una elección consciente. Y eso seguramente lleve muchas más cosas detrás.
