Haré un resumen de la situación: mi suegra ha sido una mujer obsesionada con su marido. El amor de su vida, el mejor hombre del mundo y ella ha sido muy afortunada de que semejante dios se casara con ella. El también la quiso mucho, me consta. Su vida (dicho por ella) giraba en torno a él, hacerle feliz todo el día, hasta el punto de que a mi chico no le hacía caso más que cuando le apetecía.
Presume de haber vivido el amor más maravilloso del mundo y durante 40 años no ha sido más que un apéndice suyo. Cuando mi chico tuvo problemas en el colegio, pasaban de él. Los fines de semana vivían para «hacer vida de pareja», mientras él y su hermana mayor no tenían siquiera el desayuno en la mesa, y siendo aún niños. Pero claro, necesitaban toda la santa mañana para follar y susurrarse versos al oído, a los peques que les den.
Mi marido lo ve normal, ha crecido en una familia en la que los hijos no son más que el personaje secundario de una vida dedicada al matrimonio.

Mi suegro murió hace tres años y mi suegra ha perdido el sentido de su vida. Está errática y se comporta como una niña grande, todo el y viviendo por y para ella, como antes vivía para su marido. A mi me parece muy bien que haga su vida, pero me duele cómo pasa de sus hijos y nietos excepto cuando le apetece ejercer de abuela. No se puede contar con ella para nada serio y mis hijos, que la adoran (es una mujer muy divertida) nunca saben si podrán estar con su yaya. Creo sinceramente que sufre algún problema de madurez, y me preocupa cómo puede afectar a mis hijos. El asunto es que mi chico lo ve normal porque se ha criado con ella. Cuando quiere, es abuela amantísima. Cuando quiere, si te he visto no me acuerdo. Esa inestabilidad no creo que sea buena, pero no sé cómo afrontarlo, porque en su entorno es lo normal. ¿Algún consejo?