Vas a provocar en tu hija que para hacer algo se tenga que inventar que está en casa de alguna amiga, no vas a tener ni idea de dónde está tu hija si le pasa algo o necesita ayuda, la vas a obligar a tener que mentirte constantemente, a que se tenga que volver sola a casa con ese horario absurdo que le has puesto en vez de venirse acompañada del resto de amigas, la estás exponiendo a más peligros por tu ansiedad enfermiza. Estás condicionando su vida de tal forma que se puede estar perdiendo conocer a gente estupenda, al amor de su vida, a las amistades de su vida… no te extrañes que cualquier día conozca a cualquier espabilado y, con tal de salir de esa jaula de oro en la que la has encarcelado, se largue y sea una desgraciada gracias a ti.
A tu hija le hace falta un poquito de suerte, una buena beca en un país extranjero y que empiece a vivir muy lejos de ti. Y a ti te hace falta un buen psicólogo y un muñeco reborn.
Querer a alguien no es suficiente, hay que quererlo bien.
Tengo una madre así, y me hice un máster en mentir.