Mis amigas son un suplicio.
Es quedar con ellas y sentir que pierdo dinero. Pierdo dinero, porque me llaman para que les haga de psicóloga.
Estoy hasta el coño de sus vidas amorosas: que si este, que si el otro que si cristo bendito pero el resultado final siempre es el mismo, una servidora acompañando en una ruptura. Pero no os vayáis a pensar que en una ruptura de verdad (si que se termina no oficialmente) no, si no una ruptura con la fantasía que se han montando.
Es que no puedo más. La psicóloga dice que estoy condenada a esto porque soy buena oyente y más empática de lo normal.
Y diréis, oye chica pues pon límites, ¿no?
Cuan fácil es lanzar esa recomendación pero que difícil es establecer esos parámetros ficticios…
Mis quedadas con ellas giran en torno a su busqueda de pareja y se me hace el corazón añicos al ver los calvarios por los que pasan, pero a la vez veo como que si no les aporto mi escucha nada me une a ellas.
A veces les digo que Fulanita me satura con sus follodramas pero ellas hilan que ellas son Fulanita o que hacen lo mismo.
No son malas chicas ni nada por el estilo, simplemente que me consumen el cerebro.
Sé que no debería ser así, pero al final me voy acabar creyendo que las relaciones a partir de cierta edad no funciona porque todos estamos quemados.
