Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
No sé bien cómo contar esto, porque ahora me siento la mala y ya no sé si he hecho bien, si me paso de egoísta o de tonta si cedo. Siempre he sido muy estudiosa, la típica empollona. No soy de esas personas afortunadas que miran una página y se la saben de memoria con una leída, yo soy constante y machaco, y es gracias a ello que obtengo resultados. Claro, eso me cuesta un esfuerzo y un trabajo diarios y, la verdad, no me gusta regalarlo.
Tengo dos amigas que han estado conmigo desde la ESO. Siempre nos hemos ayudado a estudiar y eso me encantaba porque era colaborar, no “tú haz los ejercicios y las demás te copiamos”, que parece ser lo que quieren ahora. Hemos llegado juntas a la universidad porque las tres teníamos clarísima la carrera de Medicina que queríamos hacer. Allí hemos conocido a otras chicas y desde inicio del curso había muy buen rollo, lo pasábamos bien y estudiábamos. Hasta hace pocos meses.
Como yo tengo un currillo de camarera para pagar gastos y algún capricho que otro, los fines de semana no puedo quedar, porque estoy sirviendo, y eso ha hecho que quizá nos distanciemos un poquito, porque quedaban ellas por su cuenta, salían de fiesta, dos se han echado ya novio… yo mientras estudio y trabajo. Cuando llego a casa los sábados por la tarde, la verdad, no me apetece salir, estoy cansada y sé que necesito estudiar. A veces se enfadan, me llaman ermitaña y me dicen que no quedo nunca.
Ahora, que dentro de poco empezarán los exámenes, me están pidiendo los apuntes porque “los míos son mejores, mi letra es muy clarita, los hago muy bien”. En parte es cierto, me curro mogollón los apuntes, pero también es verdad que ellas han faltado a las clases que han querido y por otro lado, a ver, me los curro PARA MÍ. Para aprobar yo, no para regalar el aprobado a nadie. Ya en febrero dije que no me parecía bien, que una se quedó mis apuntes una semana larga (¿por qué no les sacó una foto con el móvil como yo le dije? No, tenía que hacerse fotocopias y me tuvo una semana sin apuntes por su santas narices) y que eso de prestar mi trabajo no me parecía bien y menos que asumieran no sólo que yo se los prestaba a ellas, sino a cualquier persona con quien hicieran amistad.
Así que me he plantado y he dicho que lo siento mucho, pero que no los puedo prestar, que los necesito yo y que no pienso sacar fotos y mandarlas por wssp porque ni tengo tiempo, ni ganas, que el tiempo que tengo lo necesito para estudiar. Me han puesto de vuelta y media, egoísta, mala amiga, mala compañera, que si no aprueban será culpa mía, que cómo les hago esto. Una me ha bloqueado después de decir que va a contarle a todo el mundo la clase de persona que soy… me duele, la verdad. Hemos sido amigas muchos años y no sé, pienso que lo mismo estoy exagerando, que perder su amistad por unos apuntes no es plan. Por otro, son mis horas de trabajo, no sé por qué las tengo que regalar. Necesito consejo.
