Estaba nerviosa, habíamos quedado en un sitio apartado para vernos en su coche, y allí que fui yo sin imaginarme lo que iba a pasar.
Al entrar al coche nos saludamos y conversamos sobre la semana, estaba muy nerviosa, él no dejaba de mirar a mis labios y acaricir mi pelo suelto intentado apartarlo.
“Me muero por probar tus labios” me dijo.
En el fondo yo también tenía ganas, pero sabía que lo que estábamos haciendo no era correcto, él era un hombre casado, pero me dejé llevar. En un abrir y cerrar de ojos, nos habíamos fundido en un beso apasionado, caliente pero húmedo, que me dejó sin respiración. La tensión sexual aumentaba al son que nuestras lenguas se enrredaban entre ellas, no podíamos ni queríamos parar. Esos labios carnosos tenían algo adictivo que me impedían dejar de besarlos, nos besamos, lamimos, chupamos y mordimos con ganas infinitas. Y de repente, noté su mano en mi nalga, hizo una parada y me miró pidiendo aprobación, yo respondí afirmando. Pronto nuestras manos volaron libres, comenzó a acariciar mis pechos sobre la ropa, pero levanté mi camiseta para sentirnos la piel. Comenzaba a hacer mucho calor, se desprendió de su camiseta y su mano fue a parar a mi entrepierna, erizó toda mi espalda sin haberme quitado las bragas, pero yo no podía contenerme. Quería disfrutar sin límites, puse mi mano en su entrepierna, y madre mía, aquello me estaba llamando a gritos, desabroché su pantalón y mi mano hizo el resto. No podíamos contenernos más, me puse de rodillas en el asiento y sin darme cuenta, introdujo sus dedos. “Ufff, me encanta tocarte, estás muy húmeda” me dijo casi sin aliento. Yo me quedé sin palabras, me tenía bajo su control, aquel juego de muñeca me estaba volviendo loca, creo que nadie me había tocado tan bien. Pero le paré, él no quería parar, quería que me corriese y disfrutar viendo mi cara de placer. Yo quería sentirle todavía más dentro de mi, me senté encima suya y ambos gemimos de gusto al sentir nuestra piel con la del otro. Comencé a bailar moviendo mis caderas y perdí el control, su cara era puro vicio, nunca le habían cabalgado de esa manera. “Mmmm me encanta, no pares, sigue así” me imploró. Yo cada vez me movía más rápido, nuestras respiraciones eran cada vez más aceleradas, nuestras bocas no podían despegarse, respirabamos el aliento del otro, puro calor, y nuestros gemidos se acompañaban. Nos miramos a los ojos mientras agarraba su cabeza y él apretaba con fuerza mis caderas para que no parase. Estabamos él y yo, fundiendo nuestros cuerpos, entregándonos a la pasión y el placer. Su mano empezó a masajear mi clítoris y al cabo de unos minutos empecé a temblar de gusto, me corrí encima de él y con un simple balanceo más, él también culminó dentro de mi. Allí nos quedamos, mirándonos a los ojos, con besos profundos pero más suaves, intentando recomponernos de tanta tensión placentera. Y así, sin quererlo, nos acabamos de entregar el uno al otro. Tenemos una relación especial que sólo sabemos él y yo, a escondidas, sólo nuestras, y así son nuestros encuentros.
Pd: relato real.
Mis encuentros con Baker
Inicio › Foros › Querido Diario › Relatos › Mis encuentros con Baker
-
AutorEntradas
-
MesientosexInvitado
🌸 Envía tus movidas a [email protected]👄 Más testimonios en whatsapp https://whatsapp.com/channel/0029VaCbq9P7T8bgwL0lOx0S👑 Los mejores chollos para ahorrar https://whatsapp.com/channel/0029VaCFabI1nozF5ZslTp3u
Responder -
AutorEntradas
WeLoversize no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta web por colaboradores y usuarios del foro.
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.
Viendo 1 entrada (de un total de 1)