Me encanta el día de mi cumpleaños, espero con ganas ese día y recibo con mucha ilusión las felicitaciones. Me gusta hacer la parafernalia, ponerme la corona de cumpleañera, la banda…cualquier complemento que denote que es mi cumpleaños.
Mi padre falleció a primeros de año y me he sentido un poco sola, sentía que no tenía con quién desahogarme y llorar. Casi todos mis amigos acaban de ser padres recientemente y están inmersos en los placeres y dificultades que esa nueva etapa de sus vidas les está aportando y los que no son papás están opositando y están desaparecidos. Todos mis amigos me decían que si necesitaba hablar o lo que fuese les llamara pero siempre ocurría lo mismo: Whatsaps sin contestar, llamadas que terminaban con un «ahora no puedo, estoy cambiando a (póngase el nombre del bebé en cuestión) te llamo cuando acabe», llamadas que tardan días en ser devueltas…resumiendo, que terminé asumiendo que no lo hacían queriendo, que la vida nos supera a todos un poco y que yo debía aprender a llevar mi duelo sola.
Mi cumpleaños es el 20 de marzo, después del día del padre, con lo que todo eso suponía para mí: primer día del padre sin mi padre, primer cumpleaños sin mi padre…mucha mucha tristeza, pero, aún con todo, yo quería poder reunir a mis amigos en mi celebración de cumpleaños y así se lo expresé a todos.
El caso es que el 21 de marzo me contrataron para un trabajo nuevo, uno que me gusta mucho y considero que realizo bien pero, se trabaja los fines de semana. Esto suponía aplazar la celebración de mi cumple indefinidamente, porque aunque libre entre semana, para el resto de mortales, su ocio se suele condesar en el fin de semana.
Total que estamos ya a mitad de abril, no he celebrado mi cumpleaños y se acerca la fecha del cumple de otra amiga que actualmente, está viviendo complicaciones importantes con su pareja y otra amiga ha sugerido organizarle algo por su cumple para animarla.
A mí por supuesto que me parece buena idea pero no ha dejado de dolerme que en mi caso no se hizo nada, que me hubiera gustado una fiesta sorpresa o una visita improvisada a casa aunque no fuera por mi cumple, algunas llamadas, sólo por saber cómo estoy y sentir que se acuerdan de mí y que les importo.
No lo he comentado con ninguno de mis amigos por vergüenza.
¿Qué opináis?
