Es normal que te sientas así porque lo ves desde el prisma de que nadie te ha escogido como pareja, pero realmente es una ventaja enorme. Míralo desde este punto de vista:
1) Vas a dormir mejor. Sin ronquidos ajenos y movimientos trambólicos en la cama.
2) El baño es tuyo. La ducha es tuya. El váter es tuyo. Nadie va a impregnar el wc de olor a zurullo justo antes de que tú entres a maquillarte. Puntazo.
3) Puedes acudir a sus habitaciones para charlar y formar parte de su particular fiesta de pijamas…(normalmente la gente se reúne en las habitaciones más amplias o con más camas), y a la que te apetezca echar la oreja te irás tan panchi a tu habitación individual. Las anfitrionas no podrán dormir hasta que se pire el cotarro.
4) No sentirás la necesidad de esconder tu juguete sexual, tus braguitas sucias o tu olor corporal tras un día de caminata al sol. Estarás sola y podrás hacer lo que te salga del colgate.
5) El armario para ti sola. Las cómodas para ti sola. El espejo para maquillarte para ti sola. Más tiempo para arreglarte porque no has de turnarte con nadie y menos dolores de cabeza.
Pues eso, que todo son ventajas donde tú ves un inconveniente. Créeme que compartir habitación con una amiga a veces no es molón, a veces son problemas y discusiones porque cada una lleva sus ritmos y normas de casa. Vas a disfrutar del viaje, vas a estar con ellas y al mismo tiempo vas a poder desconectar en tu propio espacio. Si tus amigas no te quisieran, ni siquiera irías al viaje, eso te lo digo ya. Y a alguien le tenía que tocar la habitación individual. Si la hubiese escogido otra a lo mejor te estarías quejando de » por qué ella puede tener todo para ella sola y a mi me toca esperar para ducharme porque mi compi tarda 3 horas en salir». ¡Así que oye, aprovecha y pásatelo happie!