Ayla me siento súper identificada contigo y solo tengo 20 años
No debería tomar sol por estar más gorda
Inicio › Foros › Debates de actualidad › Gordofobia › No debería tomar sol por estar más gorda
-
AutorEntradas
-
mioamoreInvitado
🌸 Envía tus movidas a [email protected]👄 Más testimonios en whatsapp https://whatsapp.com/channel/0029VaCbq9P7T8bgwL0lOx0S👑 Los mejores chollos para ahorrar https://whatsapp.com/channel/0029VaCFabI1nozF5ZslTp3u
ResponderKasInvitadoAnonimoInvitado
ResponderTu novio es un inbecil, no permitas que nadie te haga sentir así. Es como mínimo para hablarlo con el y que entienda como te ha hecho sentir y yo me bajaría a la playa sin el, y si quiere apuntarse decirle que pasas de ir con alguien que se avergüenza de ti. Y depende de sus reacciones me planteriaria seguir con la relación o no.
CrisInvitado
ResponderLos kilos de los que tienes que preocuparte son los de tu novio. Te aconsejo que esos los pierdas cuanto antes. Una persona que te habla así ni te respeta ni te quiere. Sal a la playa y a donde quieras llevando lo que a ti te guste, nadie tiene un cuerpo perfecto. Lo que no disfrutes ahora no lo harás nunca. Y de verdad, mejor sola que mal acompañada. Mucho ánimo
LauraInvitadoBufffInvitado
ResponderQue qué haces??? Pues mira, te lo digo yo:
Mandas a tomar por culo la opinión de tu novio y te vas a la playa en bikini. Y si a él no le gusta, pues que o no vaya o que mire pa otro lado.
Y si sigue diciendo gilipolleces, pues chica, lo cambias y te compras un periquito, que ése te quiere y le da igual lo que peses y además, te lo dice.
Si el amor se midiera por kilos, a más kilos más amor. Y si él no lo ve así bye boy.
Que caftán, ni que caftán… Ponte un bikini y vete a la playa yaaaaaaaaaaa!!!!
Un abrazo enorme.
PatrineskyInvitadoMaryInvitadoLuciaInvitado
ResponderHola bonita.. Yo hace un tiempo leí este texto.. Y me encantó,
Querida chica del bañador verde:Soy la mujer que está en la toalla de al lado. La que ha venido con un niño y una niña.
Primero que nada, decirte que estoy pasando un rato muy agradable junto a ti y tu grupo de amigos, en este trocito de tiempo en el que nuestros espacios se rozan y vuestras risas, vuestra conversación ‘transcendental’ y la música de vuestro equipo me invaden el aire.
¿Sabes? He alucinado un poco al darme cuenta de que no sé en qué momento de mi vida he pasado de estar ahí a estar aquí: de ser la chica a ser «la señora de al lado», de ser la que va con los amigos a ser la que va con los niños.
Pero no te escribo por nada de eso. Te escribo porque me gustaría decirte que me he fijado en ti. Te he visto, y no he podido evitar verte.
Te he visto ser la última en quitarte la ropa.
Te he visto ponerte detrás de todo el grupo, disimuladamente, y quitarte la camiseta cuando creías que nadie te miraba. Pero yo te vi. No te miraba, pero te vi.
Te he visto sentarte en la toalla en una cuidada postura, tapando tu vientre con los brazos.
Te he visto meterte el pelo tras la oreja agachando la cabeza para alcanzarla, quizá por no mover los brazos de su estudiadísima posición casual.
Te he visto ponerte en pie para ir a bañarte y tragar saliva nerviosa por tener que esperar así, de pie, expuesta, a tu amiga, y usar una vez más tus brazos como pareo para taparte: tus estrías, tu flaccidez, tu celulitis.
Te vi agobiada por no poder taparlo todo a la vez mientras te ibas alejando del grupo tan disimuladamente como antes lo hiciste para quitarte la camiseta.
No sé si tenía algo que ver, en tu descontento contigo misma, que la amiga a quien tú esperabas se soltaba su larguísima melena sobre una espalda a la que sólo le faltaban unas alas de Victoria’s Secret. Y mientras tanto tú ahí, mirando al suelo. Buscando un escondite en ti misma, de ti misma.
Y me gustaría poder decirte tantas cosas, querida chica del bañador verde… Puede que porque yo, antes de ser la mujer que viene con los niños, he estado ahí, en tu toalla.
Me gustaría poder decirte que, en realidad, he estado en tu toalla y en la de tu amiga. He sido tú y he sido ella. Y ahora no soy ninguna de las dos –o acaso soy ambas aún- así que, si pudiera dar marcha atrás, elegiría simplemente disfrutar en lugar de preocuparme -o vanagloriarme- por cosas como en cuál de las dos toallas, la suya o la tuya, prefiero estar.
Quisiera poder decirte que he visto que llevas un libro en tu bolsa, y que cualquier vientre que ahora tenga tus dieciséis años perderá, probablemente, su tersura mucho antes de que tú pierdas la cabeza.
Me gustaría poder decirte que tienes una preciosa sonrisa, y que es una pena que estés tan ocupada en ocultarte que no te quede tiempo para sonreír más.
Me gustaría poder decirte que ese cuerpo del que pareces avergonzarte es bello sólo por ser joven. ¡Qué coño! Es bello sólo por estar vivo. Por ser envoltorio y transporte de quien en realidad eres y poder acompañarte en cuanto haces.
Me encantaría decirte que ojalá te vieras con los ojos de una mujer de treinta y pico porque quizás entonces te darías cuenta de lo mucho que mereces ser querida, incluso por ti misma.
Me gustaría poder decirte que la persona que algún día te quiera de verdad no amará a la persona que eres a pesar de tu cuerpo, sino que adorará tu cuerpo: cada curva, cada hoyito, cada línea, cada lunar. Adorará el mapa, único y precioso, que dibuja tu cuerpo y, si no lo hace, si no te ama así, entonces no merece que le ames.
Me gustaría poder decirte que –créeme, créeme, créeme- eres perfecta como eres: sublime en tu imperfección.
Pero, ¿qué te voy a decir yo, si sólo soy la mujer de al lado?
Aunque, ¿sabes qué? Que he venido con mi hija. Es la del bañador rosa, la que juega en el río y se está untando en arena. Hoy sólo le ha preocupado si el agua estaría muy fría.
A ti no te puedo decir nada, querida chica del bañador verde…
Pero todo, TODO, se lo voy a decir a ella.
Y todo, TODO, se lo diré a mi hijo también.
Porque así es como todos merecemos ser queridos.
Y así es como todos deberíamos querer.»
El escrito se dirige a la anónima joven del bañador verde, pero puede ser de utilidad para todos aquellos que sufren inseguridades o para concienciar a quienes alimentan los complejos de los demás… Ponte tu bikini, toma el sol, bañarte, disfruta… Y tu novio es un cafre,.. Yo tengo kilitos de más, me pongo mi bikini y al sol,.. Y cuando me apetece al agua… Un enorme besote
AiInvitadoSaraInvitado
ResponderTu novio es un capullo. Te quiere? Porque vaya tela macho. Yo he subido 6 kilos y mi marido no hace mas que repetirme que estoy preciosa y que si me los quiero quitar por salud o por estética el me ayuda y me apoya, pero que estaría preciosa y me querria hasta con 6 mas.
Baja a la playa, disfruta de ti y del verano que bastante difícil se está haciendo y dile a «tu novio» que la puerta es bien grande si prefiere verte infeliz a unos kilos.lauraInvitado
Responderaqui una gorda que hace topless y va a playas nudistas, el sol sale para todo el mundo, gordos y delgados, si te gusta la playa, la playa es para todos, te vas a poner un burka? al que no le gusta que no mire y se miren ellos mismos. si tu novio se averguenza que vaya a la playa solo. es que ahora las gordas nos tenemos que meter debajo de tierra, el mundo por desgracia no está hecho al gusto de todos porque si no sólo habrían bradgelinos en el mundo y modelazos. así que hagas lo que te salga del chumino.
LauraInvitado
ResponderAlgo parecido paso con mi amiga. Ella tenia mucha verguenza de su cuerpo y lo escondia mucho. Ahora esta amiga disfruta las playas y hace topless de manera habitual. Que paso? No, ella no es mas delgada que antes, lo contrario, tiene mas peso. El cambio era mental. Muchas mujeres tienen este complejo pero cuando lo superas tu vida cambia drasticamente. Y tu novio… El no merece a ti. Si mi novio decia algo parecido tenia que buscar otra chica. Animo y no dudes ir a la playa.
-
AutorEntradas
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.