A ver, las de la grabadora, os dejo aquí lo que establece el Tribunal Constitucional porque me parece que se os va
Atendiendo a la sentencia del 29 de noviembre de 1984 (STC11/1984) del Tribunal Constitucional, se establece:
«Quien graba una conversación de otros atenta, independientemente de toda otra consideración, al derecho reconocido en el art. 18.3 CE; por el contrario, quien graba una conversación con otro no incurre, por este solo hecho, en conducta contraria al precepto constitucional citado.»
Esto quiere decir que puedes grabar siempre y cuando tu participes en la conversación (un 3ro no puede grabar conversaciones ajenas, y en este caso estarías grabando tú porque tu hija es pequeña y no tiene capacidad para decidir algo así, la conversación entre tu hija y la profesora, por lo tanto NO se puede hacer). Y además, cuando tú quieres grabar una conversación en la que TÚ estás participando, debes avisar (lo vemos a diario cuando llamamos a Iberdrola, Movistar o cualquiera de estos… «informamos de que esta llamada puede ser grabada» porque si no dan ese aviso NO pueden grabar).
Por otro lado, sobre el tema de tu hija, no me gusta como empieza la frase «educamos a mi hija en el amor» porque me da la sensación de que se confunde educar a los niños con amor con criarlos entre burbujas, a tu hija igual no ahora, pero más tarde o más temprano alguien le levantará la voz, y si no es una profesora de infantil puede ser en la ESO porque haga algo mal, o una compañera de clase porque si, o un jefe el día de mañana o quien sea! lo que tiene que aprender tu hija es que esas cosas pasan, que hay que lidiar con la frustración de que no todo el mundo te come a besitos como mamá… porque eso en el mundo real no va a pasar, y a defenderse si le pasa algo malo. Pero debes asumir que mientras para ti la niña es lo más bonito del mundo y se merece estar el día entero abrazándola y besándola, la profesora tiene otros de 25 a 30 niños a los que dominar y eso no creo que siempre sea fácil, todo esto sin contar con que dices que tu hija entra en el colegio de buen humor, lo cual no concuerda con una profesora horrible, ni mucho menos.