Os vengo a preguntar si soy la única o también os pasa. Después de mucho tiempo intentándolo por fin me quedé embarazada y me encanta lucir mi tripa. Me pongo ropa ajustada y voy marcando silueta.
Estoy tan ilusionada que es en lo que más pienso en el día. Si estará bien mi bebé, cómo de bonito será cuando nazca, cómo voy a cuidarle.
Y por supuesto me encanta que la gente me pregunte. Además, está siendo un embarazo perfecto, sin náuseas, sin malestar, sin dolor de espalda. Lo único son las hormonas, que cuando no estoy eufórica, estoy que quiero matar a cualquiera. Son pocas veces pero cuando pasan, me cuesta mucho controlarme.
Resulta que lo que me descontrola totalmente es cuando alguien me toca la tripa sin pedir permiso. Pero, ¿quien se creen que son? Me sienta fatal. ¡Yo no voy tocando cuerpos ajenos sin preguntar! Me altera muchísimo.
Lo peor es que no siempre salto y trato de contenerme. Y claro, es peor el remedio que la enfermedad. Cuando salto, lo hago el doble.
El otro día fue con mi suegra. Llego a su casa y ni «hola» me dijo, directamente dijo que a ver cómo estaba su nieto y se puso a manosearme la tripa. Me hizo sentir horrible, como si fuera solo una cápsula que lleva a un bebé. Salté tanto y dije tantas cosas por la boca que ahora no sé cómo mirarle a la cara. Puedo decir que eran las hormonas pero no me apetece disculparme. Quizás nuestra relación ya empeore para siempre pero creo que tengo que defender que no quiero que me toquen la tripa.
¿Soy la única?