Mi novio y yo hemos decidido casarnos el año que viene o el otro. Aún solo se lo hemos dicho a la familia cercana. Me siento mal porque no me hace nada de ilusion preparar la boda, nada, lo pienso y me dan ganas de llorar. Yo soy muy práctica, me quiero casar con mi novio por temas de papeleo y para facilitarnos la vida a la hora de formar una familia si el otro fallece. Pero para mí no tiene simbolismo ninguno, es decir, yo estoy enamoradisima de mi pareja y llevamos 10 años juntos pero boda o no no cambia nada.
Al menos no como las de hoy día, que parecen fiestones y tienes que organizar muchas cosas, yo soy 0 detallista y no me gusta. Además mi novio tiene como 10 primos, con sus respectivas parejas, hijos, tíos, muchísima gente que apenas conozco y van a estar invitados.
Yo es pensar estar en la iglesia o donde sea haciendo el rito de los anillos y el si quiero y me pongo roja. No me gusta nada ser el centro de atención, no me gustan las fotos, nada. Se que me voy a sentir súper incomoda en una boda tradicional porque tampoco soy muy fiestera y estar todo el rato ahí no me va a gustar.
Pero a mí novio si que le hace muchísima ilusión un bodorrio, con toda su familia y amigos. A mí por esa parte de invitar amigos también, porque tengo muchos desperdigados por partes de España que hace mil que no veo. Pero uff, es que lo estoy pasando fatal, cedi por mi novio pero creo que vamos a tener que hablar del tema. Queremos ir a mirar sitios y salas para reservar y es pensarlo y me pongo mala.
