Hola, welovers! Como otras veces me habéis ayudado mucho hoy vuelvo por aquí supongo que para desahogarme un poco ya que no hay mucho más que pueda hacer al respecto.
Veréis, vivo en un pueblo relativamente cerca de casa de mis padres y con esto de la pandemia, aunque estoy fija en mi trabajo, me he ido al ERTE. Como tenía mucho tiempo libre a mi madre le pareció buena idea que me fuese a su casa hasta que levantaran las restricciones así que como sigo empadronada en su casa pude volver con el salvoconducto pertinente.
La cuestión es la siguiente: yo no quería venirme porque lo paso fatal aquí. Mi madre tuvo (tiene) problemas mentales, pasó por una depresión muy grande hace mucho que le dejó secuelas. Es emocionalmente dependiente de los demás, sobre todo de mí, nunca quiso que me fuese de casa y me independizase. Además tiene un serio problema de alcoholismo. Se pasa los días en casa (cuando no está en el trabajo) bebiendo y fumando, fuma muchísimo. No tiene ninguna expectativa en la vida más que llegar a casa para beber y fumar y a mí esto me está matando. He intentado todo, decírselo por las buenas que me preocupa muchísimo su salud, que no puedo venir a casa para verla así, que vuelva al psicólog@, me enfadado con ella, me ha visto llorar derrotada porque me duele infinito ver como se auto destruye pero no he conseguido nada, solo excusas porque ella no cree que tenga un problema.
Todo esto me está matando, cada vez que he intentado hablar con ella siento que me estoy dando cabezazos contra la pared. No quiero venir aquí para verla así. Vivo con miedo a que un día vaya al médico y le diga que le quedan meses de vida por beber y fumar tanto. A todo esto se me suma que tengo trastorno de ansiedad generalizada y os juro que venir a a casa de mis padres me está costando la salud mental.
Es una mujer de más de 50 años así que no puedo obligarla a hacer nada ni a pedir ayuda si ella no quiere. Por encima mi padre se pasa la vida trabajando pero cuando no también empina el codo bastante aunque no al nivel de mi madre.

Me da muchísima pena porque los quiero más que a nada y ellos a mí también. Siempre me han apoyado en todo y están ahí para mí cuando los necesito por eso me siento fatal conmigo misma por no querer estar con ellos pero os juro que puedo más, me siento impotente, triste y una mala hija.
En un par de días me vuelvo al pueblo donde vivo, por suerte creo que pronto me vuelvo a reincorporar al trabajo y estoy contando las horas para irme porque desde que estoy aquí me cuesta mucho dormir y me encuentro en un estado constante de nerviosismo. Gracias por leerme y perdón por el testamento. Un beso!