Estoy un poco harta la verdad de que cada vez que digo algo sobre crianza o sobre como educamos a las criaturas hoy en día aparezca alguien con el clásico tú no tienes hijos, no puedes opinar. Me ha pasado hasta en el fB de esta página.
Trabajo con niños desde hace más de diez años. En aulas, en centros, en espacios donde ves lo que nunca se enseña en Instagram. He estado al lado de criaturas con crisis brutales de ansiedad con 8 años, con problemas de comportamiento que no son más que llamadas de atención que nadie escucha, con familias desbordadas que no saben ni por dónde empezar.
Y no, no tengo hijos. Y no quiero tenerlos.y sin embargo, cada día cuido, acompaño, sostengo y escucho a niños y niñas como si fueran parte de mi vida. y porque el hecho de que no haya parido no me hace menos válida para ver lo que está pasando.
La crianza no es solo una cuestión privada. Lo siento pero no. Es un tema social. Las decisiones que tomamos hoy como sociedad, las formas en que educamos, criamos y contenemos (o no) a los niños de hoy, serán las consecuencias sociales, emocionales y políticas de mañana.
Por eso me parece peligroso ese discurso de “yo crío como me da la gana y nadie tiene derecho a opinar”. Porque sí, es tu hijo, pero también es un futuro ciudadano. También es un futuro compañero de colegio, de trabajo, de pareja. Y si crece sin límites, sin regulación emocional, sin entender que no todo gira en torno a él o a ella… lo vamos a pagar todos.
No estoy diciendo que criar sea fácil. No lo es. De hecho, cada vez veo más madres y padres rotos, desbordados, con culpa, sin red. Y empatizo porque sé que muchas veces se hace lo que se puede con lo que se tiene.
Pero eso no significa que todo valga.
Y repito: no tener hijos no me quita sensibilidad. Ni conocimiento. Ni capacidad de análisis. Al revés: quizás me da la distancia necesaria para ver cosas que desde dentro es imposible identificar.
Solo pido una cosa: escuchemos más, sin tanto ataque. Que no todo el que opina lo hace para juzgar. A veces es simplemente por el bien común.
