Hola a todos.
Os leo siempre pero no me había atrevido a escribir, supongo que por miedo a leer lo que ya sé.
Mi historia es complicada y larga, resumirlo es difícil así que perdonadme si me extiendo o doy por hecho cosas sin explicación previa.
19 años de matrimonio con un narcisista; maltrato psicológico, chantajes emocionales y autoestima por los suelos. Decir que antes de conocerlo mis relaciones previas eran personas “normales”, sin toxicidad ni drama ninguno. No me gusta el drama, aunque ahora no lo parezca.
Tras problemas psicológicos con una de mis hijas, crisis existencial: me pregunto qué estoy haciendo, qué ejemplo les doy y por qué estoy esperando algo mágico que cambie mi vida. Decido divorciarme. Mucho miedo a la reacción de mi ahora ex marido que posteriormente se convierte en realidad y pesadilla: más gritos, insultos y amenazas, chantaje emocional con las niñas, victimismo con familiares y amigos… Encima se viene a trabajar a mi empresa.
Pasan los meses y retomo relación de amistad con un amigo de la juventud, le cuento mi situación actual y se vuelca para ayudarme. Nos enamoramos y empezamos una relación. Él no entiende que haya estado tantos años bajo esa influencia y que aún me afecte tanto lo que haga o diga. Se esfuerza mucho en subir mi autoestima y yo me vuelvo a sentir genial después de varias décadas. Vuelvo a sentirme yo misma, independientemente y valiente, con las ideas claras y decidida. Nuestra relación es muy intensa, de esos amores adolescentes pero con la madurez de los 40 y tantos.
Con mis hijas problemas por la reacción del padre, más manipulación. Con mi chico problemas por lo difícil de la situación y porque él quiere ya una relación de pareja estable, de vivir juntos, vernos a diario y dormir todas las noches juntos. A mí me recuerda a mis inicios con mi ex, que solo quería que viviéramos juntos y compartiéramos cada segundo de nuestras vidas.
Sergio (así se llama mi chico) dice que nunca había querido así, que soy maravillosa y quiere estar a mi lado porque me echa mucho de menos cuando está trabajando (trabaja hasta tarde). Pasamos semanas increíbles con sexo desenfrenado (re descubriendo el sexo a los 40) cuando las niñas están con su padre. El problema viene cuando no lo están. Él se siente incómodo porque nota su rechazo (cortesía del padre), yo pido ir despacio y hacerles ver poco a poco que nuestra relación es algo positivo y no lo contrario. Sergio se desespera y cuando lleva dos dias y medio sin verme y sin perspectiva de hacerlo, se enfada, me habla con frialdad y empieza a tener comportamientos similares a mi ex: me hace sentir culpable, vivo con miedo de que se enfade si tardo en contestar mensajes o no le escribo por iniciativa propia, si hago planes cuando se supone que no nos vamos a ver pero en un arrebato decide venir a verme y “mi apretada agenda” no sé lo permite. Empieza un vaivén de “te dejo-no puedo vivir sin ti-te vuelvo a dejar-mi vida sin ti no tiene sentido” con una cantidad de drama digna de novela tipo Crepúsculo. Visitas de madrugada, encuentros con el coche a las 5 de la mañana en días laborables, arrebatos de pasión, llanto, mucho llanto, demasiado llanto.

Él se siente mal y dice que nunca ha sido así, ha tenido varias relaciones de más de 5 años de duración y nunca se había sentido tan mezquino y manipulador. Yo me siento culpable pensando que soy yo, que yo provoco que se comporten así conmigo. Mi autoestima se viene otra vez abajo, me arrastro pidiéndole que vuelva cuando en el fondo sé que esta relación me hace mucho daño. Los cambios de actitud (de amor incondicional y fascinación por mí a actitud seca y cortante con sermones sobre mi comportamiento o sobre la educación de mis hijas, etc) empiezan a ser diarios, en cuestión de horas pasamos de ser la pareja más enamorada de la historia a sentirme culpable y triste, llorando a mares, porque me he retrasado 15 minutos (por temas con las niñas o mi ex) y eso es una falta de respeto hacia él, o cada vez que mi ex me hace alguna jugarreta, entonces Sergio, lejos de animarme o consolarme, me trata con desprecio o directamente se enfada conmigo… Conclusión: al mínimo fallo o retraso en hablarle o si estoy muy cansada cuando quedo con él, enfado y ruptura, para volver a escribirme a las pocas horas.
Así llevamos casi un año. No sé en qué momento se volvió tan tóxico. No sé por qué lo permito. No sé por qué vuelvo. No sé por qué me trago el orgullo o me arrastro. Prometo por mis hijas que yo nunca he sido una persona dependiente, era muy independiente hasta que mi ex fue cortando y limando mis alas poco a poco. Con mis anteriores parejas salíamos de fiesta o a cenar juntos o por separado sin que importara, yo tenía mis grupos de amigos y no había celos ni historias. Aunque tuviéramos poco tiempos para estar juntos, si el otro tenía un plan por su cuenta, no pasaba nada.
El caso es que desde hace unos días Sergio y yo no somos pareja. Fue decisión suya pero, aunque yo no quería romper, sé que es lo mejor. Nos hemos dado un tiempo separados para reflexionar. Yo estoy triste pero también relajada: ya no tengo ese estrés del miedo a que se enfade. O eso creía, porque seguimos hablando por RRSS y hoy se ha enfadado porque he tardado 2 h en contestarle. Ahora está resentido y distante. No entiendo que sigamos así si se supone que lo hemos dejado para evitar esto. Sé que lo más sensato sería cortar el contacto pero es que me “ahogo” si sé que no está ahí, que no puedo contarle algo o simplemente que no voy a saber de él.
He pasado por otras rupturas, se lo que es el duelo por la pérdida y de verdad que en esta situación es distinto. Creo que, a parte de estar tan enamorada, me apoyé en él para salir de mi hoyo y ahora no sé mantenerme sin su sustento.
Decir que es muy buena persona, que se preocupa por los demás (mi ex también lo hace pero en su caso es para aumentar su ego siendo El Salvador de otros), y que he hablado con ex parejas suyas y me han confirmado que nunca se había comportado así.
Añadir que voy a un psicólogo, empecé tras el divorcio para recuperar mi autoestima.
Y ahora, qué hago? Que no es que tenga que hacer mucho porque con no hacer sé que me bloqueará (lo suele hacer cuando me deja para evitar escribirme o para no saber de mí) y no sabré de él. Pero es que lo quiero mucho y me cuesta horrores pensar en una vida sin él, aunque me atrae la idea de vivir sola y tomar las riendas de mi vida sin nadie más que mis hijos, familiares cercanos y amigos. Pero cuando estoy sin él me siento vacía.
Muchas gracias por leerme.