Hola, Natalia:
Te comprendo muy bien. Siempre he sido muy tímida y nunca se me ha dado bien hablar con desconocidos. Durante mucho tiempo, incluso dejé de hacer muchas cosas por este problema. Me alegra saber que tú has tenido la valentía de ir al extrenjero sola, eso ya es mucho.
Intentaré ayudarte desde mi experiencia. Yo no creo que te cueste hablar con todas las personas que vas conociendo, de hecho, comentas que en la uni hiciste amigos (a mí no me parecen pocos). Creo que al igual que a mí algunas personas te transmiten que puedes ser tú misma y con ellas no hay problema. Eso no significa que el resto no quiera que te abras o sean malas personas, pero simplemente con determinado perfil te sientes más segura, te relajas y todo fluye.
Por otro lado, al menos en mí caso, tenía cierto complejo por ese tema. Por ello, al conocer a gente nueva, sentía la presión de tener que hablar y precisamente eso me bloqueaba. Además, con el tiempo he entendido que se me da mejor hablar de temas más íntimos, profundos o trascendentales,y que para mí el verdadero reto es superar la primera fase.
Te aconsejo que te digas a ti misma que no hay nada malo en ti. Para algunos es más difícil superar esa primera barrera y no pasa nada. Hay también muchos otros que hablan por lo codos de cosas superficiales pero no profundizan en nada, o no tienen empatía o carecen de otras cosas. Habrá quien no lo entienda y te juzque, pero mira es un buen filtro, pues esas personas no som compatibles, nada más. Ni tú ni ellos tenéis nada malo, no congeniáis y ya está. Y en otras ocasiones, dandote tiempo e ir sientiendote cómoda, poco a poco conectas con las personas. No hay una única forma ni un único ritmo correcto. Simplemente respeta el tuyo.
Soy profe, y en mi primee centro me machacaron bastante con el tema de la timidez, mi autoestima quedó muy dañanada. Ya de jovencita me habían dicho en alguna ocasión que era muy reservada (como algo despectivo) y siempre me acomplejó mi forma de ser. Sin embargo, tras salir de ahí, trabajé un tiempo de una oficima de túrismo en un pueblo pequeño. Al principioe ponía nerviosa cuando alguien entraba, pero despues, al irme relajando, disfruté y aprendí mucho.
Tras esa pausa, empecé a trabajar en otro centro. Antes de irme me preparé, y me dije a mí misma que no iba a forzar la situación, que no iba a hablar por hablar, escucharía activamente e interactuaría verdaderamente cómo yo sentía. Ha sido de las mejores esperiencias que he tenido. Todo fluyó y me ayudo a quererme y a respetarme. De hecho, ahora sigo actuando de la misma forma, me doy tiempo, no me importa que algunos me puedan juzgar, y me va mucho mejor, hasta me cuesta menos entablar conversación, porque ya no siento esa presión. No pasa nada por no hablar todo el rato ni ser la más extrovertida del grupo. La gente valora también otras cosas, como el interés hacia los demás, un gesto amable, la profesionalidad, la honestidad, etc. Intenta no sentirte forzada a ser se determinada manera, de verdad, valórate, respétate, y poco a poco todo fluirá. Imagina que el mundo es un espejo, proyecta amor hacía ti misma y eso te llegará de vuelta.
Un abrazo y mucha suerte.