Buenas chicas, ¿qué tal?
Quería escribiros porque parece ser que este es mi único método para desahogarme y encontrar nuevos puntos de vista.
En el 2016 corté con un ex novio que me maltrató psicológicamente de manera brutal. Cabe decir, que yo ya iba jodida de relaciones tóxicas anteriores y que creía que me había dado suficiente tiempo para mi para superarlas, pero ahora no lo creo.
Esta persona me fue infiel, me mintió a niveles demenciales y dejó de tratarme bien. La típica historia de tío que te encandila porque al principio es perfecto pero cuando ya estás enamorada te muestra como realmente es.
Mientras cortaba con él, estuve yendo al psicólogo privado ya que de tanta tensión y disgustos, me despersonalicé. Es una experiencia aterradora, como si vieras a través de una pantalla. Tuve taquicardias, insomnio, no podía comer, siempre temblaba, me desmallaba, me sudaban las manos… Y así me diagnosticaron trastorno mixto de ansiedad y depresión.
Pasados los meses me dieron el alta. Ya era capaz de controlar la ansiedad y me sentía genial. Veía la luz, pero no del todo…
En general, esto fue lo que me pasó con todos, repetir patrones, así que empecé a ver que era cosa mía. Que era un problema de autoestima que yo no podía ver.
La acumulación de todo hizo que durante un tiempo no pudiera sentir empatía. Empecé a plantearme si me había vuelto una psicópata ya que nada me importaba. Estaba como vacía por dentro. Cansada de todo. Apática. No sé cómo definirlo mejor.
Tuve un rollete con un chaval y aunque le pedí por favor que entendiera que no estaba preparada para una relación que andaba «delicada», no pudo entenderlo, así que la cosa volvió a torcerse. Mentiras porque sí, pasar de mi… En fin, atajé aquello sin más porque no iba a permitir que me hundieran de nuevo.
Después de esto me di cuenta de que aunque nunca había sido una persona desconfiada, empecé a serlo. Veía conductas en la gente que eran similares a las de las personas que me hicieron daño y eso a día de hoy, me sigue pasando. Cuando tengo pareja y empiezo a sentir algo, me da muchísimo miedo porque no quiero joderlo todo pero el pavor de que me hagan sufrir, me ciega y noto que asfixio a la otra persona de alguna manera aunque la otra persona me diga que no lo estoy haciendo.
No quiero justificarme.

Desde el 2016 hasta ahora, siento que me preocupo muy poco por mi misma. El año pasado busqué de nuevo una psicóloga y después de muchas visitas a gabinetes que no me hacían sentir escuchada, encontré a una profesional muy maja. El problema es que siento que nada puede ayudarme. Al contrario que hace unos años, me parece que no voy a mejorar jamás. Las sesiones se me hacen cansinas, que no llevan a nada y cuando la terapeuta me daba «trabajo» para hacer, no lo hacía porque me parecía que era para nada. Un círculo vicioso en el que no encuentro motivación por absolutamente nada de lo que hago.
La psicóloga en sí me decía que tenía que encontrar amigos y trabajo. Tampoco entendía muy bien qué tenía que hacer. Me recomendaba que hiciera de buscar trabajo, un trabajo. Sentarme ocho horas frente al ordenador y buscar y buscar. Quizá a una persona con muchos estudios le sea fácil encontrar múltiples ofertas, pero no es mi caso.
Sobre las amistades… En fin. Antes era una persona abierta y sociable. Ahora soy más mía. Más fría. No llego a sentir lazos de unión con nadie y a día de hoy podría decirse que me da igual. Pero por ejemplo, no tengo ni con quién dar un paseo o tomarme un café. Literalmente, ni amigos ni conocidos.
Todo se me ha hecho cuesta arriba por el cúmulo de cosas. Se supone que el apoyo de nuestro círculo más cercano es indispensable para sanar pero no lo tengo. Ni tampoco tengo ganas ya de encontrar nuevas amistades aunque sé que me harían bien. Me cuesta la vida interesarme por lo que me cuentan, me canso y siento que me drenan la energía.
Muchas veces me pregunto si no estaré ya loca.
A todo esto, visité un psiquiatra y me dijo que era muy joven todavía como para meterme pastillas. Que solo necesitaba encontrar gente y trabajo. De nuevo lo mismo.
Me siento a la deriva. Que nada tiene sentido. Que se me ha fundido la bombilla y he enloquecido. Intento cuidarme en lo que puedo pero es que no tengo nada de ganas. Por dentro me digo: «¿para qué?». Leer, escribir, salir… Cosas habituales que hacía ahora se me tornan desagradables y difíciles.
Ahora mismo, vuelvo a tener pareja y por ciertos detalles que ha tenido, veo que vuelvo a la desconfianza y al miedo. Siento que quiero salir corriendo. Las dudas me aterran. Él lo sabe porque lo hemos hablado lo que pasa es que se enfada cada vez que le expongo mis temores. Como si fueran un ataque personal, así que intento guardarme las cosas pero acaban saliendo a flote cuando me levanto un día y estoy totalmente deprimida sin querer siquiera salir de la cama.
A veces pienso en si debería tomarme un tiempo para mi de manera indefinida. Meses o años, para volver a encontrarme. Para dejar de estar pendiente de mi pareja o de quien sea. Para poder reconducir mi vida hacia algo mejor.
Encima durante la cuarentena he engordado como llevo haciéndolo de manera progresiva desde hace años y me veo fatal pero tampoco encuentro las ganas de hacer algo para cambiarlo.
Estoy asustada chicas, no sé cómo salir de todo esto ya que incluso el más mínimo paso se me plantea como imposible.
Gracias por leerme. Muchos besos.