La historia no es mía, pero mi amiga me ha dado permiso para contarla y a ver que puede hacer.
Mi amiga, a la que llamaré Maria, ha pedido el divorcio. Tienen dos hijos, de 6 y 8 años. Su futuro ex, al que llamaré Juan, ha decidido irse a la misma ciudad donde viven sus padres, que está a 1h en coche. Los niños quieren quedarse donde viven ahora porque tienen sus amigos, sus primos y su vida hecha, vamos. Van a pedir la compartida y, como entre semana por la distancia es imposible coordinar que se vean, Juan está exigiendo que los niños pasen de viernes tarde a domingo tarde con él. Y para que sea equitativo, según él, que él los vendrá a buscar el viernes y ella debe ir el domingo a recogerlos.
Maria está que trina ya que ella será la de las «obligaciones» de la rutina diaria y él el de la diversión de los findes. No va a tener ni un solo momento de ocio con los niños.
¿Sabéis si un juez puede aprobar este acuerdo? Está buscando abogado, pero mientras encuentra uno tiene una ansiedad encima pensando en que casi no verá a sus niños…
Un apunte: Juan no se ha ido porque la ciudad de sus padres sea más barata, se ha ido porque siempre ha querido vivir cerca de ellos y «ha visto la oportunidad». No son mayores aún, pero siempre ha estado muy apegado a ellos.
