Eso de que hay que amar a tu pareja con sus rarezas no sé hasta que punto es cierto, en mi caso no puedo más con las chorraditas de mi novio.
Llevamos un porrón de años juntos, nos conocimos prácticamente siendo adolescentes y conforme han ido pasando los años más tiquismiquis se ha vuelto, pero hay cosas que me ponen muy enferma y me van cansando y agotando poco a poco, os voy a contar sólo una de entre miles: Su coche, su preciado coche.
Su cochecito es sagrado y cuando digo sagrado es sagrado.
Si doy un pequeño portazo al subirme
o al bajarme (cosas que pasan a veces porque hay corriente) ya me está echando la bronca.
Me da hasta miedo montarme en el coche muchas veces por si le ofendo respirando.
Cada domingo dedica toda la mañana en limpiar su cochecito, tanto por fuera como por dentro.
Ya ni hablamos de comer y beber algo dentro, lo tengo terminantemente prohibido porque hay migas o se mancha. Si tengo hambre cuando nos vamos de vacaciones y el trayecto es largo me jodo y me espero hasta parar.
Yo por supuesto no puedo coger su coche por si se lo araño, lo golpeo, debo de ser tremendamente inútil al parecer para coger un puto coche.
Cuando vamos a algún sitio nos podemos tirar más de 20 minutos literalmente para aparcar porque cuando encuentra un sitio libre tiene que valorar varias cosas: tamaño del hueco, si le van a dar al salir, si es un buen barrio… si no le gusta el sitio del todo vuelta a empezar para la búsqueda del sitio apto para su cochecito. Cuando ya por fin el sitio le complace y llegamos tarde a todos los sitios, no se queda ahí la cosa, tiene que grabar con el móvil el coche desde todos los ángulos posibles cual Almodóvar, y foto de la matricula del que está aparcado delante y del que está detrás por su puesto, por si acaso se lo arañan, golpean, humillan etc…

Viajes los necesarios claro, porque no quiere gastar mucha gasolina, si no toca tirar de autobús o a pata. Y ¿en verano? Nada de poner el aire acondicionado que consume mucho, mejor bajamos las ventanillas que el aire es muy sano.
En resumen, trata mejor al puto coche que a mí que se supone soy su novia.
Y ésto queridas amigas es solo una manía de entre miles.
Si os quedáis con ganas de más otro día os cuento otra del novio tiquismiquis.