Reproducimos el testimonio de una lectora que nos ha llegado via mail:
Hola chicas , escribo para desahogarme porque es algo que ya no se puede cambiar. La cuestión es que me hice un tatuaje en el brazo izquierdo hace unos años, un mandala, una flor bonita, pero me quedó pequeña, es decir, ocupaba muy poco espacio en mi brazo que es fuerte y musculado entonces no me acababa de convencer. Este año tomé la decisión de tatuarme más, continuarme el brazo para rellenar todo el espacio que quedaba libre. Fui a la tienda y el tatuador me dibujó algo, free hand, lo hizo bien y me sentí un poco presionada y sin estar muy convencida accedí a tatuármelo. La cuestión es que no me gusta como ha quedado. Me lo miro cada día intentando vérmelo bonito pero no me gusta nada, no es mi estilo, hay muchísima tinta, me ha quedado el brazo (hasta el codo) pintado con unos adornos que no me gustan. Líneas negras super marcadas y unos dibujos random. No es mi estilo, no me gusta.

Desde entonces tengo la autoestima super bajita, no enseño el brazo, me da muchísima vergüenza, me siento en culpa por haber maltratado así mi cuerpo (me dolió un montón y fueron muchas horas) y tengo que estar toda la vida viéndome algo que me desagrada. Me encuentro mal desde entonces, me duele la tripa, me lo curo sin ganas, lloro al vérmelo. Justo me separé de mi novio por 3 meses (él vive en otro país) y siento que cuando nos reencontremos a él tampoco le va a gustar mi brazo. Me encuentro muy mal con esta situación, aunque sé que no queda otra que aceptarla. No contemplo el láser porque es muchísima tinta.
Cualquier consejo para aceptar y amar mi nuevo brazo se agradece.
Saludos!