¡Buenas!
Escribo esto para desahogarme un poco. Estoy en la treintena. He trabajado siempre en comercio, porque me apasiona el trato con la gente y creo que tengo buenas cualidades para desempeñar ese puesto.
He trabajado en muchos sitios, por las circunstancias han sido trabajos temporales, hasta que conseguí un sitio donde quedarme pero, había bastante tensión en la tienda, parecía una secta, si no «encajabas» pasando por todo lo que quería la encargada te convertías directamente en su enemiga; poniéndote los peores horarios, más carga de trabajo; dejándome mal cuando venía la supervisora; haciendo desplantes y en definitiva ella quejándose por todo y diciendo que no llegabas, cuando mandaba hacer otros trabajos y los que era mi cometido quedaban sin hacer. Teniendo una media jornada, exigía que se acabase todo en un día normal como en días de exceso de trabajo. Era un auténtico calvario, era ver cómo entraba por la puerta para saber si era buen día o malo.Al final supuso un despido improcedente.
Viendo el ambiente tan tóxico que había, quizás sea lo mejor que me pudo pasar, pero mí autoestima bajó mucho, me encontraba hinchada por el exceso de cortisol y el ánimo por los suelos.
Al mes, empecé a trabajar y desde entonces no he parado. Pero desde esa experiencia en la que sentí que me devaluaban, incluso me hicieron dudar de mí misma me encuentro un poco floja.
Quizás también en el momento que ocurrió, se me juntó con otros temas personales y ya fue una bomba.
No sé si alguien que lea esto ha podido pasar por alguna situación similar, sigo sin entender que el trabajo tenga que ser una batalla. Todo no es malo, claro, he coincidido con otras personas maravillosas con las que tengo buena relación.
Saludos.