Fui mamá «jovencita» y digo jovencita así, entrecomillado, porque, a pesar de ser una mujer hecha y derecha, aun hubo quien se lo tomó como un embarazo «adolescente». No a mal claro. Simplemente les sorprendía ver a una muchacha de apenas 24 añitos casarse y ser mamá.
Pero este era sin lugar a dudas uno de mis grandes sueños, ser mamá joven. Y así lo fui.
Jamás me arrepentí de mi decisión, más bien tooodo lo contrario, repetiría sin lugar a dudas pero, porque siempre hay un PERO, aquí viene el principal inconveniente: estoy en lista de espera para una colecistectomia (es decir, tienen que quitarme la vesícula porque tengo piedras) que simplemente no llega.
Empecé a tener crisis durante el embarazo, aunque me detectaron las piedras al poco de nacer mi niño,y enseguida me metieron en lista de espera. Segui teniendo crisis fuertes. Llamé para preguntar y me dijeron que todo estaba bien, que simplemente me tocaba esperar. Y aquí sigo esperando, aunque gracias a Dios llevo mucho tiempo sin tener una crisis fuerte.
Ya son casi 3 años de espera y aunque al principio posponer ser madre de nuevo no fue ningún problema ya que soy (y sigo siendo) joven, el impulso de serlo es cada día más y MÁS fuerte.
Y es que ya he cumplido los 28 años, lo que se traduce en varios años posponiendo ese deseo y que mi hijo se llevará con su hermano más años de lo que me hubiera gustado (aunque esto no ha sido del todo un inconveniente). Y literalmente se me ha acabado todo aquello que me motivaba a esperar para hacer las cosas lo mejor posible:
-Dije, «sería bueno que antes del segundo hijo tuviéramos ya nuestra propia casa». Pues hace un año que la compramos.
-Dije, «estoy preocupada por las complicaciones que puedan acarrear ser nuevamente mamá siendo obesa» (me quede embarazada con 110kg y llegué a pesar casi 120kg). He bajado casi 40kg. Y aun con todo he ganado otros tanto de masa muscular.
-Dije, «una vez mi tiroides y mi tensión arterial vuelvan a estar controladas». TSH perfectas. TA perfecta. Analítica actualmente perfecta.
En fin. Que dije muchas cosas…
Y, para más inri, soy enfermera en una unidad de reproducción asistida, tema que me apasiona. Por lo que, desde hace un par de años, trabajo diariamente en torno al tema embarazo, y, lo que es peor aún, entorno a lo complicado que puede volverse. Porque aquí acude esa mamá que tuvo al bebe en cuya transferencia embrionaria estuviste agarrandole la mano (y bueno, en todo el proceso) pero también personas que se han quedado «sin posibilidades» por haberlo «pospuesto demasiado».
Se que esto es un miedo irracional ya que yo realmente ni me he mirado ni tuve problema alguno en quedarme embarazada pero aquí se hace complicado no plantearte las cosas.
Así que eso, que tengo unas ganas que me muero de ser mamá de nuevo, y que me he estado esforzando para llegar en las mejores consideraciones posibles a ese momento.
Pero sigue habiendo algo que me limita: esa dichosa operación que ni gracia me hace, pero que obviamente es necesaria.
Se que no sois médicas y que seguramente tampoco vayais a decirme «si, manda a la mi***a tu salud y preñate». Os juro que estoy intentando ser responsable y hacer las cosas bien. PEROOO…
Nada. Supongo que simplemente necesitaba desahogarme y saber un poco cuál es vuestra opinión.
Muchas gracias por leerme.
