Buenas tardes,
Necesito distintos puntos de vista. Tengo 22 años y conocí a mi novio de 23 en la universidad. Llevamos casi dos años juntos y en este tiempo conocemos perfectamente a las familias del otro. Él vive cerca de la uni y yo normalmente me quedo algunos días por semana en su casa a dormir para no tener que pegarme el viaje. La verdad es que todo me parecía idílico al principio. Buenos suegros que me compraban pijamas y cositas para estar en su casa, buen novio (esto lo sigo pensando), familia unida más bien.
Llevando dos años juntos, me doy cuenta de la rareza de la dinámica en casa. Los padres trabajan mucho y suelen venir ya tarde a su casa. En esos breves momentos que estamos con ellos, solo he visto tensión. No hablan mucho, si hablan son con exigencias para su hijo y de malas formas… Vaya que de un mes, tienen 5 días buenos como mucho. Sus padres podrían parecer personas normales con agún que otro defecto como cualquier persona, pero en este tiempo me he dado cuenta lo victimistas que son. Y resumidamente, antes de que leáis nada más: juegan con la pena de su hijo hacia ellos.
Con esto me refiero a que, como trabajan tanto y están tan cansados, justifican el hablarle mal a su hijo, en pedirle cosas que en sí no deberían de plantearse si es que quieren que su hijo sea feliz… Al principio creí que era algo temporal, ya que estaban pasando por una mala racha. Pero mi sorpresa al pasar con ellos más tiempo es que el padre es totalmente abusivo con sus palabras hacia su mujer y su hijo, y ambos agachan la cabeza. Él se va al bar con sus amigos (como antiguamente) y ella se queda en casa sola haciendo lavadoras y cosas así. Realmente no he visto que tengan una vida unida como pareja, cada uno hace «lo que le toca». Hasta su madre ha recurrido a mi madre para contarse las penas (esto excluyendo como su marido la deja totalmente sola incluso cuando ella está mala, justificándole y diciendole que prefiere no verle). Ella no tiene vida social fuera y vive en un círculo de lamentos.
Bueno todo esto no es de mi incumbencia ni lo sería si no fuera porque afecta a mi novio, y por ende a mí. Como la madre pasa sola muchas tardes ya que su marido desaparece, no le queda otro remedio que recurrir a su hijo. Vamos a algún lado fuera de su barrio y ya hay que avisarla de cuando salimos (o sale su hijo) y cuando entramos. Que si este domingo quiere comer con él, que está mucho tiempo fuera de casa, que ojalá no se vaya de casa nunca, que no nos vayamos lejos… En sí son comentarios que ella hace, pero se nota que no le gusta tanto el hecho de que su hijo ya no esté tan disponible para ella como antes de venir yo. No tengo nada en contra de ellos, pero sé que mi novio no va a plantar nunca cara a como le hable o le exija su padre, y como la madre va a manipularle haciendole sentir pena para que no se aleje. E
