Hace ya 2 años y medio que conozco a mi pareja.. bien, cuando yo llegué el tenía 2 perros de raza border collie (uno se lo regaló su ex y la otra era de ella pero se la había quedado él). Los perros no salían de la casa, no tenían vacunas al día ni los había vuelto a llevar al veterinario. Él los quería mucho pero siendo de la raza que eran no tenían para nada suplidas sus necesidades y por ello eran muy difíciles de aguantar. En resumen intenté que se diera cuenta de que no podía tener a los animales así y empecé a invitarle a salir a correr y llevarlos, ir a excursiones, ayudarle a sacarlos todos los días, preocuparme por ellos y por llevarlos al veterinario etc. Incluso tuve que decirle que si él se quedaba a la perra de su ex pues obviamente tenía que cambiarle el nombre del chip… Enfin, cosas..
Todo esto lo cuento para que os pongáis en contexto. Hace unos 9 meses adopté una perrita (mi primera perrita), con toda la ilusión que ello conlleva. Los presentamos y todo parecía ir bien pero poco tardó en empezar el problema. Su perro le mordió, con solo 3 meses, y ya tuvimos que correr al veterinario. Después de este primer ataque hubo muchos más, aparte de gruñidos y persecuciones. Busqué adiestrador y no lográbamos solucionar nada porque para poder ayudar al perro hacia falta invertir mucho tiempo y yo sentía que perdía las fuerzas cada vez que veía que mi novio se olvidaba de su responsabilidad con el. Ya que de qué servía gastar dinero en un adiestrador si él no iba a cumplir con el animal. Al final tuve que comprar un bozal para poder tenerlo en casa sin que hubiera dramas ya que había llegado a morderle en la cara provocándole heridas. Tras esto y viendo que el animal lograba siempre quitarse el bozal tuvimos que mantenerlos separados. Tenemos un patio, no es enorme pero es lo suficientemente grande como para que el animal tenga espacio para correr un poco, y lo dejamos ahí mientras pensábamos qué hacer. El problema es que los meses han ido pasando y no hemos podido solucionar el problema, a mí me ha quedado el trauma de tener que volver a verme las manos manchadas de sangre y la verdad es que le he pillado algo de manía al perro, se que es un animal y que no es justificado pero siento que cada vez que los he intentado juntar he puesto en riesgo a mi perra, que encima es mucho más pequeña que el.
Además siento que he tomado toda la responsabilidad del tema y que mi pareja aunque ha intentado ayudar muchas veces nunca se ha mantenido mucho tiempo. Llegué al extremo de decirle que le buscara un sitio al animal donde pudiera recibir la atención que necesita, que es mucha, y que el no le puede dar (o que no está muy dispuesto a invertir), que eso era lo mejor para el perro… Pero nada, el estaba dispuesto a que, al mudarnos, buscáramos otra casa con patio donde poder dejarlo vivir. Y no se, me parece demasiado cruel todo. He llegado a pensar que quizá lo más indicado es que yo me vaya con mi perra, que el animal estaba antes y que nadie se merece esta situación, ni yo, ni mi perra, ni su perro.
