Mi bebé tiene siete meses y es mi fotocopia. Pelo oscuro, ojos marrones grandes, mismas cejas que yo, hasta el remolino del flequillo en el mismo sitio. Pongo una foto mía de bebé al lado de una suya y mi propia madre tiene que mirar dos veces para distinguirnos.
Mi marido es rubio de ojos azules. Piel clarita de quemarse en cinco minutos. Vamos, que en este niño no hay un gen suyo ni buscándolo con lupa. Pues mi suegra desde el día uno va diciendo a todo el mundo que el niño es clavadito a su hijo. A las vecinas, a las amigas del pueblo, en el grupo de WhatsApp de la familia. «Es que es igual que mi Javi, no ha sacado nada de la madre».
Y yo al principio bueno le seguía el rollo. Pensaba pobre mujer está ilusionada, quiere ver a su hijo en el nieto, lo que sea. Pero es que llevamos siete meses y va a más.
La semana pasada vino una vecina a su casa a ver al bebé y mi suegra, delante de mí, le suelta «mira qué guapo igualito a su padre los mismos ojos». La vecina miró al niño. Miró la foto de mi marido en el mueble. Volvió a mirar al niño…..No sé si estoy exagerando porque el postparto a veces me pone sensible para tonterías, pero es que ya van siete meses y cada vez que la oigo decirlo me hierve algo por dentro. ¿Es normal que me moleste tanto?
