Hola!!! Vengo a contaros un culebrón que ha pasado en la clase de mi hijo porque mi marido y yo tenemos puntos de vista muy distintos sobre cómo resolverlo.
El otro día tuvimos la reunión de bienvenida al curso y, aprovechando que estaban todos los padres, comenté que había sido el cumple de mi hijo hace poco y que lo íbamos a celebrar tal día en tal sitio. Le dije a la profe que el lunes llevaría los detallitos típicos de cumple con la invitación dentro para toda la clase. Ella me contestó que el lunes lo había reservado la madre de “Fulanito”, que también había cumplido en verano, y que mejor lo llevara el martes para que cada uno tuviera su día “especial”.
Me fui del cole pensando si mi hijo se sentiría raro por felicitar a “Fulanito” primero y no a él, pero cuando se lo expliqué en casa no le dio ninguna importancia.
Esa misma tarde recibo un audio de la madre de “Fulanito” diciéndome básicamente que qué poca vergüenza la mía por invitar al cumple aprovechando que ella no estaba en la reunión, que ya lo tenía organizado para el mismo día y que lo tenía que cambiar yo porque ella lo había reservado antes. El tono era desagradable, así que no la contesté y lo hablé con mi marido. Decidí dejar enfriar el tema y pensarlo mejor. Nosotros ya teníamos reservado el sitio, pero pensé en llamar a ver si podíamos cambiar el día y ver qué local ponía menos pegas.
Esta mañana la he llamado y no me ha cogido. Le mandé un audio diciéndole esto y que por favor me devolviera la llamada. Su respuesta fue: “Tienes dos opciones: o lo cambias o que los niños elijan a qué cumple ir”. Me quedé helada, no esperaba esa salida.
He llamado al sitio para cambiarlo y me han dado opción entre semana, porque si no ya nos íbamos a octubre y no tenía sentido. Lo bueno es que entre semana nos dejan el local entero solo para nosotros. Es un sitio superchulo con toboganes, tirolinas y demás. Eso sí, mucho más caro (de 22€ por niño a 35€), pero la idea de que lo tengan solo para ellos me gusta.
Aquí viene el dilema: he escrito a una madre del cole para desahogarme y me ha contado que la otra anda poniéndome verde, diciendo que soy una flipada por celebrar en ese sitio, que ella lo hará en el parque de abajo de su casa con merienda y globos. Esta madre me dijo que si fuera yo no cambiaba nada porque seguro que van a ir todos al cumple de mi hijo, tanto por el cariño que le tienen como porque el plan es infinitamente mejor.
Pero yo no quiero esto. No quiero que los niños tengan que elegir a qué cumple ir, porque me partiría el alma que alguno se quedara vacío. Mi marido, en cambio, piensa como esta madre: que no cambiemos nada y que la otra se aguante. Él está cabreado y con ganas de guerra.
Yo pienso en el hijo de esa mujer, que no tiene culpa de tener una madre así. Y además, la idea de que estén solos en el sitio que he elegido me parece más divertida, aunque sea un martes y más caro.
Me arrepiento de haber organizado nada, pero a mi hijo le hacía mucha ilusión. Y, para rematar, os parecerá la gota que colma el vaso, pero es que mi hijo es enfermo renal y hace nada nos han dado la noticia de que se queda en un grado 1 de afección (buenísimas noticias). Queríamos celebrar eso también.
En fin, mi marido dice que entiende que prefiera cambiarlo yo, pero que le jode mucho cómo lo ha hecho la otra y le gustaría darle una lección.
