Sé que seguramente la mayoría critiquéis mi forma de actuar, y lo entiendo, pero necesito sacarme esto de dentro y saber si alguien más entiende cómo me siento. Siempre he sentido atracción por el mundo del BDSM, especialmente por el bondage y por la sensación de sentirme dominada por un hombre. Esto es algo que mi novio sabe, pero por lo que nunca se ha sentido atraído; es más, siente cierto rechazo cuando saco el tema.
Todo se complicó una noche de fiesta con una amiga. Confesamos que nos gustaba lo mismo, con la diferencia de que ella llevaba años en una comunidad que se reunía para encuentros de este tipo. Me explicó que todo empieza en un chat donde explicas lo que buscas y, si hay alguien interesado, empezáis una conversación privada. Esa noche, mi amiga me metió en el grupo. Fue ella quien cogió mi teléfono y habló por mí, dejando claro que yo era una mujer casada y que solo quería calentarme un poco siendo sumisa a través del teléfono.
«Eso no son cuernos, mujer», me dijo. Para mi sorpresa, había un montón de personas en la misma situación que yo: gente casada que buscaba saciar su deseo a través de una pantalla. Rápidamente me hablaron un par de tíos con intenciones claras de dominarme. Tardé un par de días en valorar si esto era un engaño tremendo, pero la curiosidad y las ganas pudieron más.
Hablé con esos hombres. Solo chateábamos, pero les dejé hacer conmigo todo lo que quería que me hicieran. Y joder, hacía tiempo que no me sentía tan viva. Me corrí como hacía tiempo que no pasaba. Sé que no está bien, pero es algo que hago de vez en cuando: jugamos un ratito a través del teclado y después cada uno sigue con su vida.
Me vienen sentimientos de culpabilidad y estoy segura de lo mal que se lo tomaría mi pareja si se enterase. Sé que no lo estoy haciendo bien, pero me cuesta evitarlo; gano años de vida saciando esta necesidad que llevo tanto tiempo reprimiendo. No afecta a mi vida personal e incluso me siento mejor en mi relación, pero no puedo evitar sentirme mal. ¿Soy una persona terrible?
