Antes de empezar quería agradeceros que dediquéis unos minutos a leerme. Aviso de antemano que este relato habla de drogas y de temas delicados. Mi pareja, ahora y desde que le conocí, consume (en particular speed) y yo no lo hago. Él es mayor que yo, que tengo 21 años, pero es muy inmaduro y no tiene nada claro en su vida. Le conocí así pero nunca imaginé lo que se me venía encima. Cambios de humor, agresividad, inestabilidad, irritabilidad y un largo etc de efectos de la droga… no siempre es así por supuesto, y ese es el problema. Nuestra relación se basa en estar 1 mes bien, súper enamorados, todo el día pegados, a estar una semana sin hablarnos y discutiendo, evitándonos por casa, con mucha tensión entre los dos. Él siempre intenta dejarlo, aunque sin éxito.
Él está muy concienciado y sabe perfectamente que la droga es una mierda y que le está destrozando la vida, y decidió ir a terapia. Parecía que iba todo mejor, pero siempre vuelve a recaer, y cada vez que recae es un infierno para los dos. Es agotador para mí estar ahí en sus idas y venidas y tener que escuchar mil veces sus problemas (problemas menores en mi opinión que la droga hace que los exagere hasta el extremo). Puede sonar egoísta pero me aburre escuchar todos los días sus problemas.

Me transmite una negatividad y una mala vibra horrible, siempre el tema de conversación es el mismo. Nunca puede ver el lado positivo de nada, todo es malo, todo está mal. Es agotador. Por ejemplo, salgo de trabajar contenta, de buen humor, y me encuentro su cara larga esperándome en el coche y me empieza a hablar de cosas de hace mil años que no ha superado.
Soy muy alegre de naturaleza, pero me amarga los días. Yo siempre le aconsejo que acepte las cosas, que viva más positivamente, que no piense tanto en los demás, que se centre en reconducir su vida, que tenga sueños y luche por ellos… pero siempre es igual. Creo que es una persona que no está bien psicologicamente y la droga le ha destrozado el cerebro.¿Qué me podéis aconsejar?