Hola,
Empezar diciendo que soy un hombre, que os sigue desde hace unos meses, cuando algo fuerte pasó en mi relación, y me ha ayudado mucho ver opiniones e historias que me han ayudado a entender el punto de vista femenino de muchas cosas. No sé si vengo a buscar consejo, opiniones, apoyo, o solo a desfogar.
Para poner en situación, pareja que lleva 19 años, con tres hijos… Como ya sabéis, la mapaternidad desgasta. Además, desde inicios del año paso, el estrés laboral, el inicio de un curso por parte de ella (un fin de semana al mes fuera), hicieron mella. No la culpo a ella, fue cosa de los dos, pero la relación, se fue apagando. Una cosa lleva a la otra, y a mediados de año, ella se enamoró de otro en ese dichoso curso… Buscando la sexualidad, o pasión, cariño, amor, que parece que había desaparecido entre nosotros. Total, que un día, en una estancia de fin de semana, se enrollaron. Me lo dijo rápido, me replanteó nuestra situación. Yo no me lo esperaba, entré en choc. De repente me di cuenta de todo lo que había descuidado. Pasé dos meses en la más absoluta miseria, con mi poca masculinidad destruida, pues ella me lo echó en cara. Me dijo que yo era justito, y que nunca podría llegar a más. Que ella necesitaba más.
No me dio oportunidad, por más que se lo eché en cara (el no pedirla de forma clara, de no buscar soluciones). Poco a poco empecé a superarlo, a aceptar comenzar una nueva vida más enfocada a mí mismo y no tanto a la familia e hijos. La cosa es que era cerca de verano, y decidimos pasar el último verano juntos en familia (pero separados) antes de comenzar a mover ficha en septiembre. Y ahí, cambiaron cosas. Mi actitud, su replanteo de la vida… Yo, gracias a ayuda externa, comencé a confiar en mi mismo, a creer en mi, a sacar mi masculinidad. Ella, enseguida se dio cuenta de que se había equivocado, y que no era ese (chico) el camino que buscaba. Una cosa por la otra, nos volvimos a enamorar. Pero de otra manera. Con un amor y pasión que no hemos tenido ni en nuestros inicios, hace ya casi 20 años. Y la verdad, ahora, con este nuevo yo, soy feliz. Como nunca. Y también lo veo en sus ojos. Y ya llevamos meses así. Y ahí te das cuenta de que, a veces, es necesario llevarse una buena ostia para cambiar y ponerte en situación.
Pero no todo es de color de rosas. Soy super feliz, nos queremos un montón. Y nos damos amor y sexo como nunca. Pero aún, de vez en cuando, salen situaciones y momentos en que no paro de pensar que ella ha estado con otro por… Una o dos semanas? Eso me duele, me hiere, me arde. Será la educación heteropatrialcal que hemos vivido? No lo sé, pero aún lloro de vez en cuando. Por que no sé realmente qué pasó, o si pasó algo entre ellos (eso se lo ha querido guardar), pero sigo sintiendo punzadas de dolor de vez en cuando. Y me da miedo, que eso, a la larga, haga mella.
