Hace unos meses retomé la relación con un amigo de otra ciudad, fue mágico, sin planearlo no solo no había pasado el tiempo para nosotros sino que parecía que estábamos destinados, empezamos a hacer videollamadas eternas, a abrirnos en canal, a hablar de todos los temas que se os ocurra. Uña y carne, ilusionados, no os lo estoy maquillando, de verdad que fue así de bonito. Nos pusimos al día de todo: nuestras ex parejas, su bebé, problemas familiares, los dos hemos vivido cosas muy duras, problemas mentales… Yo llevo años trabajando en mi salud mental, he progresado muchísimo con mi depresión crónica y mi ansiedad y estoy en un momento sano. Él por su parte se podría decir que es más complicado, temas de bipolaridad, depresión…
Fui a visitarle y no sé ni cómo explicarlo. Lo que más nos sorprendió fue lo natural y coherente que nos salió hacer vida de pareja, ¿sabéis lo del hilo rojo? Pues qué cursi, pero así lo sentimos.
Decidimos que valía la pena intentar que lo nuestro funcionara, que nos veríamos cada par de semanas, yo teletrabajo así que aunque él tuviera más hándicap por el peque, veíamos factible ir adelante.
Han sido unos meses estupendos, con muchos detalles preciosos, con muchos planes para el año que entra.
Hemos pasado las fiestas juntos y ayer, cuando llegaba a mi casa de vuelta… me dejó.

Las fiestas son una fecha muy oscura para él y después de unos días en los que estaba algo diferente, le ha dado un brote y ahora mismo para él no hay vuelta atrás en la decisión. Dice que no lo concibe, que le parece muy egoísta que yo «cargue con su mochila», que de la noche a la mañana se ha bloqueado y no ve nada claro, que yo no tengo nada que ver, que lo tiene todo nublado y que como no sabe si se le pasará mañana o dentro de mucho tiempo, no me puede hacer esperar.
Chicas, me muero de la pena. Literalmente llevo tantas horas llorando que he perdido la cuenta, que he estado trabajando y casi me cargo el portátil con las lágrimas.
Hemos hablado bastante hoy, siempre le he dicho que lo de la ‘mochila’ no lo veo como tal en el sentido que yo no me haría cargo de ella, soy consciente, no soy responsable, lo veo más como acompañar a mi pareja mientras hace su proceso de aprender a llevarlas, porque somos un equipo. Pero en la distancia es muy complicado, estoy muy rota, y él no puede más que pedirme disculpas.
Os escribo por si alguna vez habéis estado en la situación de lidiar con bipolaridad (medicada, aunque todos sabemos que las enfermedades mentales pues a veces son una montaña rusa y no es lineal…) de vuestra pareja, y que se haya bloqueado y roto la relación. O para que me deis algún consejo de cómo sobrellevar que se me haya roto el alma y haber empezado el año de la manera que menos me esperaba…
Gracias y joer con el textazo… necesitaba desahogarme…