Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hola!! Aunque os sigo desde hace tiempo, es la primera vez que me atrevo a escribir, ¡y es que me voy a volver loca!
Os cuento: llevo casi 3 años divorciada y con la custodia de mis hijos. Fue un divorcio bastante duro y, a día de hoy, todavía siguen los juicios.
En todo este tiempo no he tenido ninguna relación, ni rollos, ni siquiera un pretendiente que me hiciera sentir interesante. Nada de nada. Hasta hace un par de semanas que me abrí Tinder. Aproveché que mis hijos estaban de vacaciones con su padre y, como me aburría, decidí probar. Yo tenía claro que no quería una relación, solo alguien con quien pasar el rato cuando estoy sola. Y así fue como encontré a un chico bastante normal que enseguida propuso quedar.
Fuimos a tomar unas cervezas, luego subimos a su casa, nos acostamos y después me volví a la mía. Al día siguiente le pregunté si quería repetir, pero no coincidimos con los días y él me dijo que mejor dejarlo, que era lo que habíamos hablado desde un principio y que tampoco habíamos conectado tanto. Me quedé un poco tocada, pero lo asumí.
Al poco conocí a otro chico. Con este estuve hablando cuatro días antes de quedar. Aquí aclaro que tanto este como el anterior eran guapísimos, de esos que en la vida real yo solo hubiera soñado. Tengo 40 años, no me considero muy guapa y tengo algo de sobrepeso.
El caso es que quedé con él, vino a mi casa, nos acostamos y… ¡se quedó dormido a las 6 de la tarde! Cuando despertó, cogió sus cosas y se fue. Al día siguiente le pregunté si había pasado algo, si le había molestado algo de mí, pero solo me contestó que tenía una cena con amigos. Desde entonces apenas me responde con monosílabos.
Reconozco que fui yo la primera que, con los dos, dije que no quería nada serio y que solo iba a ser una vez. Pero después me he dado cuenta de que me gustaría mantener el contacto con los chicos con los que me acuesto. Parece que salen corriendo, y no sé por qué.
Cuando mis hijos volvieron de vacaciones cerré Tinder y no he vuelto a saber de nadie. Pero ahora echo de menos sentirme “deseada” o, al menos, que alguien muestre un mínimo interés en conocerme. Estoy bien con mi vida de divorciada, pero después de probar Tinder echo de menos esa vidilla.
Gracias por escuchar mi rollo.
