Llevo 5 años con mi chico. Vivimos juntos, nos llevamos súper bien y siempre hemos estado muy unidos. El tema de tener hijos es algo que se habló muy por encima; nunca nos posicionamos, simplemente íbamos dejando que el tiempo pasara porque no era el momento. Nos gustan los niños, tenemos sobrinos y se nos coe la baba con ellos. Yo llevo un mes y pico con el runrún en mi cabeza y se lo dije: que creía que me apetecía, que no puedo dejar pasar mucho el tiempo (tengo 38 años) y que, por nuestra situación, puede ser un buen momento. Le dije que, antes que nada, yo quería estar con él, con o sin hijos.
Todo le pilló de sorpresa, no se lo esperaba, y me dijo que perfecto, que sí, que dejara la píldora y que nos pusiéramos con ello. Una semana después, me suelta de repente que está muy rayado, que no cree que vaya a poder pasar por esto, que tiene miedo y que, para no disgustarme a mí ni hacer que pierda la oportunidad, sería mejor dejar la relación. Cree que esta idea se me metió en la cabeza porque a nuestro alrededor hay varios embarazos.
Eso me lo soltó en uno de los momentos menos oportunos, cuando los dos teníamos que salir corriendo a trabajar. Así pasaron ya unos cuantos días, y no se ha atrevido a decirme nada más. Ya no aguanto más sin hablar del tema, porque pienso absolutamente de todo y tengo miedo de mandarlo todo al garete.
