Mi pareja y yo hemos tenido un año horrible, sobretodo por cosas ajenas a la relación que nos han acabado afectando.
Sé que lo sigo queriendo una barbaridad, que lo sigo admirando, que lo «tonto» que es para muchas cosas ya no me molesta y lo listo que es para otras me sigue sorprendiendo porque de verdad tiene una mente brillante. Sus bromas cada vez me hacen más gracia y se me pegan cuando al principio ni las entendía, ha conseguido hasta que me pique a la play cuando no había cogido un mando en mi vida y sentía cierto resquemor hacia los videojuegos. Ha conseguido que use prendas que jamás hubiera usado por inseguridad, probar muchas cosas nuevas, que tenga ganas de verlo siempre, de saber de él, de estar tirados sin hacer nada, me sigue pareciendo muy guapo. Son cosas absurdas diréis, pero es que hay mil ejemplos de cómo me ha cambiado para bien.
Pero a pesar de todo eso, creo que esta mala racha me ha hecho perder mi luz. Después de la última discusión, y quizá desde unas semanillas antes, siento qué estoy apagada. No me hacen ilusión los planes con él, no me siento tan conectada, tengo cierto miedo a que vuelva a pasar algo, hoy me he descubierto pensando en el futuro y es la primera vez que he pensado que no sé si quiero hijos con él cuando antes 100% quería, vivir con él, casarme. Ni siquiera me apetece hoy aguantar a su familia ni a los pocos amigos que tiene.
Estábamos hace unas horas juntos cenando, después de una discusión gordísima de ayer que ha ocupado parte de hoy, y yo en lugar de centrarme, estaba pensando en eso y me he asustado de mí misma.
A destacar que hace nada descubrí que alguien que había hecho algo feo por redes que me afectaba muchísimo desde una cuenta falsa, era alguien de su familia, yo tenía pruebas reales y como el chaval le ha dicho que es mentira, va a misa y no me cree y me cayó una buena bronca. Con respecto a los amigos, él se alejó de ellos. Con uno sigue teniendo contacto, y por lo que me cuenta de él, sigue siendo el típico hombre que trata a su mujer de loca y peor aún, hacerlo durante una reciente maternidad y acusarla de no ser suficiente. A mí esa actitud en un hombre me da mucho asco pero peor ha sido escucharlo a él decir «no lo acuses si no sabes las dos partes» cuando para mí de lejos se ve un comportamiento muy horrible de ese chico…

Todo esto ha sido muy reciente y me ha generado más rechazo del que esperaba, y junto a todo lo anterior, hoy me siento desconectada de forma absoluta y totalmente plana, apagada, rechazando todo. Sin embargo, lo que he contado al principio no era mentira, sigo pensando todo lo bueno que he contado. Son los dos pensamientos a la vez y tengo un caos mental que no sé qué hacer.
No sé si se puede recuperar la chispa, que irá a mejor cuando está racha que tenemos con una vida totalmente desordenada se pase y solo es que estoy demasiado cansada con la vida en general o mejor darlo todo por perdido ya… que si he llegado a este punto de pensar, es porque realmente me tengo que ir.
No lo sé y me voy a volver loca, no sé ya que hacer.