El pasado Agosto se cumplieron tres años de pareja con mi chico.
Casi hemos pasado toda nuestra relación en pareja en la distancia dado que vivamos en Ciudades diferentes; pero recientemente me he trasladado a su ciudad dada una situación familiar que me ha dado la oportunidad perfecta para empezar de cero.
Él es increíble, dulce y tierno; aunque sigue siendo el mismo chico reservado que conocí hace años.
Empezamos siendo amigos y tardamos bastante en decidir ser pareja; dada la distancia que nos separaba. Pero al final dimos el paso.
Al cabo de pocas semanas de declararnos pareja; yo estaba pasando por una situación delicada, y el aunque era consciente y sabia que estaba pasando, le dije que necesitaba hablarlo con él, que tenía la necesidad de expresarle como me sentía, que estaba tocada con el tema; él dijo que le incomodaba el tema y que prefería no hablarlo. Porque le haría sentir incómodo escucharme llorar o sentir que no podía hacer nada.
Sinceramente en ese momento no pensé, simplemente estaba dolida y molesta con él por no querer hablar algo que él sabía que era complicado para mí, como aquello que me pasara o sintiera no fuera importante o no lo suficiente para que él quisiera hablarlo.
Y es cuando cometí mi mayor error; escribirle a un chico que conocía de antes y con el había tenido un rollo mucho antes de conocer a mi pareja. Fueron algunos mensajes y alguna foto subida de tono pidiendo por algo de atención.
Bastante tiempo después hablamos de nuestros límites; y un límite para él eran los mensajes, lo cual me pareció lógico. Pero esta conversación fue posterior a los mensajes que compartí con el otro chico.
En aquel momento él aún tenía descargada una aplicación de citas, lo cual comenté que me incomodaba. Aunque aseguraba que solo era para hacer amigos, ya que aquella aplicación tenía esa opción, y derivada de la conversación de los límites la borro.
Cuando nos declaramos pareja, me gustaba, pero no podía afirmar que lo quisiera.
Actualmente, puedo decir con certeza que quiero a mi pareja; que a pesar de tener sus cosas, como todos, LO QUIERO.
Me he trasladado recientemente a su ciudad, aunque ahora vivo sola la intención es que él venga a vivir conmigo.
Aunque actualmente aún no sé lo he dicho, y de este hecho han pasado más de tres años, estas últimas semanas siento, en ciertos momentos, una opresión en el pecho cada vez que pienso en ello. Y siento la necesidad de contárselo; hablar con él el tema. Y sé que fui yo quien no hizo lo que debía; y por ello quiero ser lo más clara y sincera sobre la situación. ¿Como podría encararlo?
