Ya lo sé, yo lo sé, yo lo entiendo y yo respiro hondo.
Me he ido del pueblo y mi familia no ha salido de allí prácticamente nunca, pero es que hay cosas que NO me da la gana soportar y punto. No me sirve que ‘en el pueblo es que eso no se ve’, pues mira, si no se ve me das las gracias por llevarte el muestrario a la comida de los domingos, hablas con él e intentas entender por qué hace lo que hace, no te ríes de él en nuestra puñetera cara y pretendas que no haya consecuencias.
Mi novio es muy ‘femenino’, lo que se conoce socialmente por ‘cosas de chicas’. Se maquilla, se pinta las uñas, lleva bolso y tiene más talento para combinarse la ropa de lo que yo tendré jamás. ¿Me parece bien? Me parece estupendo porque me hace feliz saber que es feliz, le envidio por hacerlo todo de 10 y le acompaño en cada paso que da hacia conocerse a sí mismo.
Ah sí, es que él ‘no era así’, era el típico hetero básico. Llevamos juntos desde los 17, ahora tenemos casi 30 y de lo que éramos a lo que somos no queda nada, hemos cambiado muchísimo y ojalá lo sigamos haciendo.
Antes se le respetaba, ahora se ríen de él. Antes le preguntaban su opinión de casi todo, ahora nadie le tiene en cuenta. Antes le decían de ir a tomar algo, ahora le hacen el vacío.

Y me tienen hasta el papo. Mi padre, mi hermano, mis tíos y mis primos. Porque sobretodo son ellos, la parte de mujeres de la familia lo lleva estupendo y lo quieren más si quieren.
El domingo pasado me acabé levantando de la mesa y yéndome después de escuchar ‘ahora hasta los maricones tienen novia’ por boca de mi tío.
No me da la gana de aguantar, de respetar y de callar.
¿Consejos de como proceder? Sé que salir a base de portazo con novio de la mano no es la opción óptima.