Hola chicas:
Llevo dos años de relación con mi chico. Él 26, yo 29.
El caso es que llevo ya unos meses pasando por una mala racha tanto en lo económico como en lo interpersonal. Ello ha derivado a una sucesiva serie de discusiones con él, sobre todo por «descuidarme y no planear nada cuando nos vemos».
Yo hace un mes que tuve que mudarme a otra ciudad porque encontré un trabajo. Eso me ha estresado muchísimo: compras, hacérmelo absolutamente todo, conducir, valerme por mí misma… Él en sus 26 años no tiene ni un solo día cotizado; el poco dinero que tiene se lo dan sus padres. Tiene la carrera de Bellas Artes y hace poco ha finalizado un máster en Diseño Gráfico.
El caso es que él, hace unos dos o tres meses que se apuntó al gimnasio. No le hace mucha falta porque es el típico chico que ya es muy guapo de por sí y tiene buen físico.
También, dicho por él mismo, empezó a verse con una vieja amiga del instituto, la cuál acababa de salir de una relación. Mi novio era el amor platónico de esta chavala en el insti.
El caso es que no para de decirme que su amiga lo invita a cenar, que lo lleva a un mirador por la noche (según él, no han hecho absolutamente nada)… No para de compararme con su amiga, no sé si inconsciente o conscientemente, diciendo que ellos comparten gustos, que ella le lleva a su casa a ver películas e incluso me llegó a decir que si llamase por teléfono a su amiga, ella cogería el móvil al instante.
Esto último viene porque desde que me mudé, no para de insistirme en que tenemos que hablar más por teléfono ya que no nos vemos tanto. Él sabe que no me gusta demasiado hablar por teléfono, pero aún así hago el esfuerzo y le suelo contar 2 o 3 veces por semana todo lo que hago en llamadas que duran entre una hora y una hora y media.
Para demostrar que me interesaba y que lo quería, y por tanto quería seguir adelante con la relación, el fin de semana pasado le invité a pasar todo el día en un evento de coches (su pasión y la de su amiga). Bien sabe que a mí no me interesa en absoluto, pero hice el esfuerzo y él hasta me invitó a comer y a cenar. Pero llama bastante la atención que hace unas semanas le dije que iba a ir a un evento de manga y anime y accedió a acompañarme, pero siempre poniendo cara de culo y presionando para que nos fuéramos lo antes posible.
El peor momento vino hace 3 o 4 días, cuando estábamos hablando por teléfono mientras yo daba un paseo por la ciudad en la que ahora vivo. Mis padres me habían dado dinero para comprar un décimo de lotería de navidad, así que me lo metí en un pequeño bolso que llevaba, en un bolsillo junto al móvil de empresa. No sé qué pasó que mientras hablábamos fui a buscar con los dedos si seguía allí el boleto y ¡no estaba! Me puse súper nerviosa y rebuscando por el bolso, se me cayó el móvil de empresa y se le rompió la pantalla. Me sentí muy ansiosa y mi pareja sólo se limitó a decirme que era muy negativa, que no pasaba nada y que diese la vuelta a ver si haciendo el recorrido a la inversa, aparecía el boleto. Me agobió tanto la llamada, que le colgué y apagué el móvil. Él me dijo cuando hablamos más tarde que era una inmadura, que me iba a quedar triste y solo si era tan negativo y que no le interesaban mis «problemas absurdos».
Así que no sé lo que hacer, chicas. No me queda claro si lo de su amiga es real o sólo para darme celos. Si solo hay una amistad o algo más.
Yo me he intentado reforzar todo lo que he podido, llevándole a sitios que a mí no me interesaban, accediendo a contestar sus llamadas… Y encima se queja de que hablamos poco porque no es a diario y me dice que por la tarde tengo tiempo. Se ve que hacerme la comida y limpiar la casa no ocupa tiempo.
Yo le quiero… Pero desde que me dijo lo de que no le interesaban mis problemas absurdos, no le he vuelto a dirigir la palabra. Él a mí tampoco.
¿Qué pensáis, chicas?
