Buenas tardes, chicas:
Siempre os leo y me encantan vuestras historias. Trato de aconsejar en la medida de lo posible, pero hoy necesito que me escuchéis a mí y, si es posible, recibir vuestro consejo.
Se trata de una chica de la que soy amiga desde los dieciocho años; actualmente tengo treinta.
Siempre hemos sido uña y carne. Nuestras familias se conocen y éramos de hacer planes todos los días, de salir juntas, de yo estar en su casa y ella en la mía prácticamente a diario durante siete-ocho años.
Aunque sea mi amiga, es una persona algo interesada, y nunca se ha llevado bien con el resto de mis amigos, porque todos pensaban que era egoísta y que solo miraba por ella misma. Es cierto que tiene algunos defectos que la hacen un poco difícil de llevar, sobre todo porque se centra mucho en sus propios intereses. Pero como conmigo siempre se había portado bien, había sido generosa y me había demostrado lealtad, no lo había tenido en cuenta ni la había juzgado.
A día de hoy, se me hace muy complicado romper un vínculo de tantos años, pero he notado que, desde hace ya algún tiempo, la relación ha perdido muchísimo. Únicamente me llama cuando tiene algún problema legal (yo soy abogada) o para contarme alguna pena o desgracia. Luego pueden pasar semanas o meses sin acordarse de mí, mientras yo intento buscarla para hacer planes, y ella me da largas de forma diplomática.
Tanto mi pareja como mis otros amigos y mi familia están hartos de decirme que la deje de lado, que afecta a mi salud mental, y que es una persona interesada que no me conviene.
A mí no me gusta valorar a las personas por lo malo, sino por lo bueno que hacen por mí. Y ella siempre ha sido bastante generosa. Pero es cierto que últimamente he notado muchos desprecios: ya casi no cuenta conmigo, prefiere otros grupos de amigos para salir, y los planes que antes hacíamos juntas ahora los hace con otra gente.
Fue madre hace cuatro años, y yo siempre he estado ahí, acompañando a sus hijas en todo, teniendo una relación excelente con ellas, tratándolas como si fueran mis sobrinas. Si se dijera que ahora tiene menos tiempo por ser madre, sería totalmente lógico y normal. Pero hasta hace poco yo era una más de la familia, y desde hace un tiempo esos mismos planes que hacía conmigo los hace con otras personas. Eso es lo que me duele, porque en muchas ocasiones echo de menos tanto a ella como a sus hijas, y en esos planes también podría estar yo.
Cuando hablo con ella, siempre me echa en cara que soy yo quien la ha dejado de lado, y no es así. Es cierto que en estos últimos meses me he mostrado más pasota, pero es porque me he cansado de la situación y he visto que ya no me aporta mucho. Aun así, siempre que me necesita, estoy ahí. Encima se queja, y cuando saco el tema de que está muy ausente, me dice que no la entiendo, cuando ambas sabemos que eso no es cierto, que es ella quien me llama únicamente cuando no tiene nada mejor que hacer.
Luego, es verdad que cuando nos juntamos es como si no pasara nada, pero a mí me desgasta mentalmente el hecho de no saber qué me espera o si va a haber algún enfrentamiento. Muchos me han aconsejado que la aparte de mi vida y que no le dé más importancia, pero como os he dicho, al ser una relación de tantos años, me da mucha pena.
¿Qué haríais vosotras en mi situación?
Os mando un fuerte abrazo.
