Yo a mis 40 años, con varias relaciones y con la actual que llevo 15 años, dos hijos y una hipoteca (que eso une mucho también, jaja), te voy a dar mi opinión basándome en mi propia experiencia:
-Todas, absolutamente todas las personas empiezan sus relaciones creyendo que es especial. Es a toro pasado cuando te das cuenta de que realmente no era tan perfecto como creías.
– Donde se ve realmente si la pareja funciona es en las grandes crisis. Cuando todo va como una balsa de aceite, obviamente todo es bonito. Pero de repente llegan los problemas internos (convivencia, planes de vida, dinero, libido…) o externos (familia política, trabajo, tensiones…) que hasta los más enamorados tienen que saber lidiar. A lo mejor en unos años no estás preparada para lidiar con la depresión y la crisis financiera de tu pareja porque ha perdido el curro, por ejemplo.
-Cuanto más tiempo llevan juntos, más «ataduras» aparecen. Hijos, hipoteca, amigos en común… Dejar a esa persona significa romper con todo lo que habías construido en tu vida. Dejar tu hogar, tener que repartir tus hijos en días alternos, dejar la estabilidad económica conjunta. Desde luego, eso no se hace chasqueando los dedos.
-Y por último, el deseo de volver a tener lo que había al principio.
Yo a día de hoy sí puedo decir que estoy con el amor de mi vida, pero no por la «chispa» que tuvimos al principio, sino por todos los desafíos y problemas que hemos superado juntos, nos hemos visto mutuamente en las peores situaciones, pero hemos conseguido evolucionar y superar los obstáculos que de manera separada habrían sido mucho más difíciles. Pero desde luego el camino no ha sido fácil… Para empezar, que nos fuimos a vivir juntos porque me habían echado de mi casa, y al principio sólo teníamos una cama y una mesa con 4 sillas, por ejemplo…