Mi madre es gorda y es algo que yo siempre he visto normal, desde pequeña puede apreciar como cuando ella pedía una talla en la tienda las dependientas siempre la miraban y miran de arriba a bajo con lástima o con asco, por ello desde pequeña siempre me han indignado muchos problemas sociales que hay con las gordas y por ello siempre he intentado buscar con mi madre la joya de la tienda (lo que fuera bonito, sin forma de saco de patatas, sin estampados raros y que no costara un riñón)
Pues bien yo no soy gorda, todo lo contrario, desde pequeña siempre me han dicho que coma más que estoy muy delgada, me han llamado escucha, palo y siempre cuando hacíamos torres en gimnasia o algo en que alguien tenía que ir arriba era yo. Con el tiempo sin darme cuenta empeze a comprar cada vez que salía con amigas muchas chuches y muchas patatas para así poder engordar, y hoy en día sin darme cuenta aún lo hago. Es por eso que escribo hoy esto, con 16 años me encuentro con amor odio con mi cuerpo, soy la primera la cual apoya a las mujeres y hombres gordos y la primera que lo intenta normalizar, pero siento que muchas veces las personas se olvidan de la gente delgada, muchas pensaréis » de que te quejas?» Pues de mucho, estoy pasando la época del cambio y en la que te das de bruzes con la realidad, fue cuando note como día a día me dicen miles indirectas por mi peso y constitución, peso 46 y para mí eso fue un shok, empezé a llorar, no queria aceptar que pesara tan poco, que ha pesar de comer mucho pesara eso,no quería aceptar los comentarios de días posteriores diciéndome «come más!
Yo- como lo que mi cuerpo pide
Pues come más, estás en los huesos»
Aún tengo gravada en la mente el día en el que me iba a poner mi falda favorita, tengo una cintura de 58 por lo que encontrar algo que me vaya bien en cintura es una odisea, era de las pocas faldas que me iba bien y a pesar de ser una època en la k comía mucho adegaze, jamás olvidaré la imagen de mi cuerpo distorsionado, me vi esquelética, me di miedo, no me la pude poner.
También tengo que lidiar con que a veces en una tienda pueda comprarme una 36 y en otras una 32 me vaya grande, yo y much@s los sufrimos.
Por eso quería escribir esto, para demostrar cómo la sociedad nunca te deja en paz, si estás delgada come asta explotar y si estás gorda matate de hambre. La lucha por la igualdad no solo es de las personas con cuerpos no normativos, es la lucha de la visibilidad de todos, a día de hoy me falta un referente delgad@…
Mi madre siempre me ha enseñado amor propio, pero eso no quita que a día de hoy tenga miedo de engordar, de adelgazar, de no cambiar, que miren mi cuerpo y comenten como si fuera suyo… Las personas delgadas también sufrimos al igual que el de las gordas, pero parece que no nos podamos quejar porque «tenemos suerte» Vosotras amig@s de weloversize ¿Qué opináis?