Llevo años siendo profesora y rs un trabajo que me apasiona y me enorgullece decir que siempre he intentado tener una relación respetuosa y cercana con mis alumnos. Me gusta escucharles, saber cómo piensan, entender sus inquietudes. Siempre he creído que el aula debe ser un espacio seguro donde puedan sentirse cómodos y valorados.
Pero hace unos meses me encontré en una situación que sinceramente no sé cómo gestionar.
Uno de mis alumnos se presentó al inicio del curso como elle. Nos pidió a todos, tanto a sus compañeros como a los profesores, que le tratáramos en neutro. Y yo de verdad respeto profundamente su decisión de identificarse así. No tengo ningún problema con su identidad, su expresión o lo que necesite para sentirse bien consigo mismo.
El problema si se le puede llamar así es que no me siento cómoda usando el pronombre «elle». No me sale de forma natural, no lo entiendo del todo y me parece algo forzado. Siempre he sido muy respetuosa con el lenguaje y creo en la riqueza del idioma, pero este cambio me parece más una moda que algo que tenga un sentido real en la lengua que enseño y uso a diario. No es algo que me fluya, y siento que si lo uso lo hago solo porque me siento presionada no porque me nazca.
Se lo expliqué a este alumno desde el respeto, le dije que entiendo pero que yo no comparto el uso de ese pronombre y que aunque lo respeto como persona, prefiero mantenerme fiel a mi forma de hablar.
Desde entonces noto cierta distancia por su parte. No me mira igual y no participa tanto en clase.
Ahora la duda me come por dentro. ¿Estoy siendo cerrada? ¿Estoy fallando como profesora al no hacer el esfuerzo?
No sé si me estoy aferrando a algo que debería dejar atrás o si tengo razón en pensar que el respeto no pasa únicamente por cambiar el lenguaje, sino por cómo tratamos a la persona en su totalidad. Me encantaría ver vuestros puntos de vista y si hay alguna profe que haya tenido casos así en clase agradecería enormemente su experiencia.
Besotes.
